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Nacionales, Seguridad — marzo 24, 2015 at 12:58 am

Del amor al odio

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Artículo publicado originalmente el 19 de septiembre de 2014, en la edición 71 de la revista.

Byron Lima Oliva y Mauricio López Bonilla sostuvieron durante una época afinidades y cercanías. El prisionero contaba, en sus contactos del chat, con el número del ministro. Y el funcionario reconocía la capacidad de Lima Oliva para imponer disciplina en una cárcel. Detrás de ese orden aparente descansaban decenas de denuncias de abusos contra el prisionero. Hoy, López Bonilla los padece. Y la relación de cordialidad y reconocimiento entre ambos militares pasó a la hostilidad y el enfrentamiento.

Byron Lima. Foto: Luis Soto/ContraPoder

Diciembre de 2012. Es aún de mañana cuando el ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, ingresa en la base militar del Cuartel de Matamoros rodeado de sus guardaespaldas. En el lugar están los hombres mejor resguardados del país: los sujetos a extradición a Estados Unidos por cargos de narcotráfico. Aquella mañana sus celdas han sido abiertas y los reclusos reciben al ministro cara a cara. No hubo avisos previos, el visitante llegó de improvisto.

López Bonilla se presenta ante los hombres para explicarles que sabe que alguien hace negocios en su nombre. Les habla sin reservas: el capitán Byron Lima, recluido en Pavoncito, cobra a cambio de coordinar traslados de prisión y lo utiliza a él como respaldo. El ministro quiere dejarles claro que él no está detrás de esos chantajes.

Uno de los prisioneros agradece a López Bonilla la aclaración y le cuenta que él ya desembolsó US$850 mil, pero no lo trasladaron. El extraditable, acusado de asesinatos, le explica que antes de ser llevado a Estados Unidos está dispuesto a dejar US$800 mil más para que eliminen a Lima Oliva. Una vez más se coloca precio sobre la vida del famoso capitán condenado a 20 años de prisión como coautor de la ejecución del obispo Juan Gerardi.

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Fotografía en Pavoncito en 2012: Adolfo Sun, el embajador taiwanés, aparece al lado de Lima Oliva y al director de Presidios, Luis González Pérez, en un pasillo del penal. El hecho de que un diplomático de su talla visite a un convicto de ese calibre –condenado por magnicidio– no genera resquemor en la embajada. Pero en 2014 esa imagen incomoda a los diplomáticos.

Los periódicos exhiben esta y otras instantáneas que circulan en las redes sociales para ilustrar el poderío de Lima Oliva en las prisiones. Los comentarios surgen con ocasión del nuevo juicio contra el militar: la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público (MP) lo acusan de urdir una industria criminal en las prisiones: cuadrilla, sobornos, influencias, lavado de dinero.

Un abogado allegado a la embajada asiática comentó que el embajador visitó Pavoncito exhortado por López Bonilla, quien entonces refería a Lima Oliva como líder de una prisión modelo. Que el alto funcionario recomendara la prisión, dijo el letrado, revestía el asunto de oficialidad.

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Las anécdotas son solo anécdotas, pero ilustran la relación entre López Bonilla y Lima Oliva. Hubo entusiasmo entre ambos durante cierto tiempo, pero con los meses esa cercanía se transformó en desconfianza y hostilidad.

¿Qué pasó entre ambos? Esa misma pregunta se plantean los investigadores que siguen el caso sobre cómo Lima Oliva hizo trasladar a siete prisioneros de una cárcel a otra por las módicas sumas de US$7 mil. La acusación incluye al director del Sistema Penitenciario (SP), Édgar Camargo, quien llegó a ese puesto en marzo de 2013, luego de que González Pérez fuera destituido porque el reo fue hallado fuera de Pavoncito con un permiso de presidios vencido.

Las averiguaciones sugieren que el famoso prisionero formó una fortuna millonaria gracias al negocio en prisión. La CICIG mostró las fotos de sus vehículos europeos y de sus viviendas valoradas en más de US$500 mil. Están, además, los nueve hermosos corceles que el capitán compró en los eventos estatales que subastan los bienes de los narcotraficantes.

Las miradas desconfiadas se fijaron en López Bonilla: ¿Cómo pudo operar Lima con la ayuda de funcionarios de presidios sin que el ministro marcara el alto? Y ¿qué provocó que el prisionero modelo se convirtiera en el recluso más hostil hacia López Bonilla?

Mauricio López Bonilla. Foto: Luis Soto/ContraPoder

Prisión y poder

El imperio de Lima Oliva en las cárceles no nació hace dos años, se consolidó mucho antes de la administración de López Bonilla.

El ministro se refería a la Granja de Pavoncito como un modelo para replicar en otros reclusorios y no ocultaba su admiración sobre los logros del capitán dentro del penal: el orden que estableció a través de una disciplina militar y la capacidad de generar empleo para prisioneros a través de una maquila instalada en la cárcel.

La historia, no obstante, tiene dos caras. López Bonilla no tomó en cuenta las múltiples denuncias que las penitenciarías y agencias fiscales guardan de prisioneros y exdirectores de cárceles contra Lima Oliva por diferentes hechos: amenazas, salidas frecuentes del penal, lesiones cometidas contra otros presos e incluso señalamientos que llegan a responsabilizar al capitán de ser la causa de motines letales (uno de ellos concluye con la decapitación de varios presos).

Sobre López Bonilla pesó más la afinidad con su antiguo alumno: no se veían cara a cara, nunca lo visitó en la cárcel, pero en ocasiones esporádicas intercambiaronmensajes a través del chat de Blackberry y de terceras personas (el abogado y la conviviente del prisionero).

No hay una respuesta detallada de por qué se comunicaban, pero en el escándalo que siguió a las audiencias donde Lima Oliva enfrenta la acusación por los sobornos en las cárceles, ha quedado claro que: 1) Lima Oliva sugirió a López Bonilla varios nombres para dirigir el Sistema Penitenciario. 2) Lima Oliva sirvió esporádicamente como fuente de información para el ministro sobre lo que ocurría en otras prisiones. 3) El prisionero y el ministro mantenían comunicación ocasional. Y 4) La esposa de Lima, Alejandra Reyes, y la de López Bonilla establecieron una relación a raíz de que la segunda era clienta de la primera en un salón de belleza.

López Bonilla quería replicar el modelo de Pavoncito a nivel nacional. Y esto puede explicar por qué López Bonilla sugirió al embajador taiwanés visitar esa prisión. Y quizás esa es la misma razón por la cual el exsocio del ministro, Carlos Fabián Castellanos, también posó con ambos en la famosa foto. (Ese mismo año, Fabián ganó la licitación para remodelar cárceles, un contrato que quedó anulado).

¿Por qué López Bonilla nunca fue a Pavoncito? Quizás porque no quería comprometerse. Con la llegada del Partido Patriota (PP) al poder, varios militares que despuntan en puestos clave son identificados como antiguos compañeros de promoción en las Escuela Politécnica (la 108) o de aulas del polémico capitán. Sus relaciones, por naturaleza, despiertan sospechas.

El 2012 es el año que marca cómo el poder de Lima Oliva rebasó su celda y Pavoncito. Sus hilos llegaron a manejar la administración carcelaria. Su compañero de promoción Edy Fisher Arbizú fue nombrado subdirector operativo (ahora está preso, acusado de formar parte de la red de corrupción en cárceles). Su suegro, Samuel Reyes Samayoa, fue subdirector técnico administrativo (el ministro ha asegurado que desconocía el parentesco). Su también excompañero de la 108, Édgar Hernández, era el jefe de Traslados y su exdefensor, Irving Aguilar, era subdirector de Asuntos Jurídicos. Édgar Camargo, quien primero fungió como subdirector, también fue sugerido por el propio Lima Oliva a López,con la diferencia que este ya contaba experiencia en Presidios desde el gobierno de Álvaro Colom.

Los enlaces de Lima Oliva alcanzaron más allá que los confines de las cárceles. Luis Alberto Lima Oliva, hermano del capitán, organizó la campaña del diputado oficialista Estuardo Galdámez en Quiché, un distrito determinante para el Patriota en las elecciones pasadas.

El propio Ministro ha admitido que su esposa, y en ocasiones él, frecuentaron el salón de la conviviente de Lima Oliva, en la zona 10.

Esas cercanías revistieron de legitimidad los alcances de Lima Oliva dentro y fuera de la prisión. Si sus pares llegaban a la jefatura del Sistema Penitenciario, ¿cómo podían los directores de cárceles contradecir sus medidas? Y si el capitán se ufanaba de chatear con el ministro, ¿cómo habría osado un policía o un guardia de presidios someterlo al orden?

Byron Lima. Foto: Santiago Billy/Diario Digital

La caída

Una anécdota circula para ilustrar cómo el hábil capitán aprovechó sus hilos con el poder. Se cuenta que en 2012 la camioneta en la que viajaba Reyes, la conviviente de Lima Oliva, fue detenida y se supone que bastó una llamada del capitán para ordenar a los policías, en nombre del ministro, que dejaran libre el vehículo.

Es incierto qué le permitía a Lima Oliva ostentar esa autoridad. Tampoco es preciso en qué momento el ministro rompió la comunicación con él.

Lo cierto es que a finales de 2012 el ministro empezó a hacer aclaraciones: rectificó ante policías que él no respalda las disposiciones de Lima Oliva y declaró ante los extraditables que él no estaba detrás de los cobros que proponían para sus traslados.

El ministro se propuso sacar a Lima de Pavoncito, pero sabía que no podía conseguir el trasladarlo por la vía normal, necesitaba una razón para justificar ante un juez que el capitán no debía estar en ese penal.

Emprendió entonces una investigación en conjunto con su Dirección de Inteligencia Civil para documentar las faltas del reo. Encontrar su talón de Aquiles no fue difícil: el reo salía reiteradamente de la cárcel con permisos del SP y se excedía de las horas autorizadas. El ministro ordenó montar un operativo para capturarlo flagrante.

La historia da cuenta de que, paralelamente, López Bonilla envió a través de terceros un mensaje a Lima Oliva para advertirle que iba a sacarlo de Pavoncito. Por respuesta recibió un desafío: que se atreviera a irlo a buscar él mismo, le respondió el prisionero desde su celda.

El 15 de febrero ocurrió el operativo. Un retén a pocos metros de Pavoncito detuvo al capitán cuando volvía de una salida. El resto de la historia es conocido. Se vio al ministro luchar para trasladar a Lima Oliva de prisión, pero el capitán ganó el pulso. “No hay poder que pueda contra Lima”, dijo López al quejarse de jueces que avalaban la estancia del capitán en su guarida. Un año después el caso por la evasión fue cerrado, ningún juez autorizó el traslado del capitán a otro penal y el recluso le declaró la guerra verbal al funcionario, una batalla que se agudizó hace dos semanas, cuando finalmente fue llevado a una brigada militar y comenzó a despotricar en los medios contra López y sus funcionarios.

Hace varios meses, López Bonilla alistó una celda para aislar al capitán en Pavón. Era un recinto cerrado con bartolina y patio en el que planeaba recluir a Lima, para que perdiera contacto con los reos y el Sistema Penitenciario. La carceleta sigue sin estrenar.

Byron Lima. Foto: Luis Soto/ContraPoder

El aura de un semi héroe

Como cadete en la Escuela Politécnica y como oficial activo en el Ejército, Byron Lima Oliva ha inspirado la admiración de colegas y superiores. Destacado en los cursos académicos y descollante en las destrezas físicas, el oficial fue considerado un militar joven destinado al éxito. Con sus aptitudes, a nadie podía extrañarle que fuera llamado a integrar el Estado Mayor Presidencial del expresidente Alvaro Arzú.

A esas condiciones suyas puede atribuirse una parte de la simpatía que inspiró entre otros militares, incluso una vez que fue imputado como sospechoso de participar en el crimen del obispo Juan Gerardi. Oficiales como Otto Pérez Molina y Mauricio López Bonilla se han expresado con admiración sobre él por su capacidad militar. Pero más allá de la identificación castrense, el capitán logró convertirse en una especie de emblema para la derecha de este país.

La derecha empresarial (representada por la corriente política de Alvaro Arzú) tenía una deuda de gratitud hacia él: le agradecían y le compensaban por sus acciones en el comando antisecuestros del general Marco Tulio Espinoza, jefe del Estado Mayor Presidencial. El mismo Lima ha señalado que fue objeto de premios y compensaciones por empresarios cuyos familiares fueron liberados de secuestro.

Por su parte, la derecha contrainsurgente pronto lo adoptó como su niño símbolo a quien consideraban una víctima de los ánimos vengativos de exguerrilleros que la emprendían contra quienes los derrotaron militarmente. Esa derecha jamás ha considerado el crimen del obispo, cabeza del primer esfuerzo por recopilar las atrocidades cometidas en contra de población civil en el marco del conflicto armado, como un crimen político.

Así, convertido en una especie de ícono, Lima supo rentabilizar esa simpatía que inspiraba a la vez que construyó un régimen delincuencial muy eficaz basado en el temor según la teoría de CICIG y el MP.

3 Comentarios

  1. AlCapone llego a controlar Bancos del sistema, autoridades Federales y Politicos. Unos le tenian miedo. Otros se sentian beneficiados, pero aun en la carcel de Chicago ordenaba asaltos, secuestros y extorsiones. Otro caso en Mexico el del Chapo Guzman. Desde la carcel maneja al crimen organizado Desde que fue recluido en una carcel la violencia en Mexico no se detiene. Autoridades Judiciales aprobaron su extradiccion a los Estados Unidos pero el Gobierno de Peña Nieto lo respaldo para que no escupiera la sopa en la nacion del norte ya que El Chapo Guzman conoce como se mueve la mafia en el poder del PRI. Relacionado con Guatemala el Chapo Guzman fue detenido por militares guatemaltecos al mando del General Perez Molina quienes lo fueron a tirar a Chiapas donde declaro que nuestro Presidente lo habia bajado con UN MILLON DE DOLARES para dejarlo en manos de autoridades mexicanas.La Periodista Maria Elena Salinas visito Guatemala y entrevisto al Presidente quien acepto que al capturar al Chapo les habia ofrecido un millon de dolares si lo llevaban a la frontera con Mexico pero el Presidente dijo ademas que por dignidad no habia aceptado el millon ofrecido.
    En cuanto a la rivalidad entre Lopez Bonilla y Byron Lima muchos dicen que es normal
    esa rivalidad. Byron Lima sabe mucho y Lopez Bonilla sabe menos de Byron.Ademas Lopez Bonilla es mencionado para catapultar a Alejandro Sinibaldi apoyado por Militares retirados cercanos a Perez Molina.

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