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Economía, Tecnología — abril 27, 2015 at 4:43 pm

Electricidad prepago

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El guatemalteco Juan Fermín Rodríguez y su empresa Kingo Energy distribuyen energía en comunidades rurales utilizando un sistema informático y un hardware conectado a un panel solar. Los usuarios pagan el suministro como quien compra una recarga para teléfono celular.

*Publicado originalmente el 17 de octubre de 2014, en la edición 75 de la revista impresa.

Foto: Archivo/ContraPoder

Unas cuatro mil familias que residen en regiones rurales poco rentables o de difícil acceso para las empresas distribuidoras de energía eléctrica convencional han visto la luz. El guatemalteco Juan Rodríguez diseñó un modelo que permite pagar por anticipado el suministro eléctrico y no requiere de postes, cables de alta tensión ni contratos.

El dispositivo informático (software y hardware) se conecta a paneles solares, que generan la electricidad que se distribuye en estos lugares. El kit, ideado por él, se fabrica en China. Cuenta con enchufes y un cuadrante tipo pantalla telefónica del cual parten los cables con bombillas, las conexiones para televisores e incluso refrigeradoras y otros electrodomésticos. La instalación del sistema toma algunos minutos. Los usuarios solo tienen que comprar el servicio, que puede ser suministrado por hora, semana o mes.

El paquete más barato es el Kingo 7. El usuario paga Q100 por mes a cambio de contar con electricidad para dos bombillas y un puerto para cargar teléfonos celulares. Los siguiente kits están compuestos por paneles solares y equipos complementarios (hardware) más grandes, pues generan electricidad para una vivienda equipada con electrodomésticos. Rodríguez explica que el servicio de energía prepago beneficia ya a alrededor de cuatro mil hogares de aldeas y caseríos de Alta Verapaz, Petén, Quiché, Baja Verapaz e Izabal, departamentos que tienen los más bajos niveles de cobertura eléctrica convencional.

Sin embargo, ante la creciente demanda, Rodríguez estima que 24 mil familias contarán con el servicio a finales de año. “Hemos crecido más de lo que esperábamos pues apenas comenzamos con la comercialización de los Kingos a principios de 2013”, afirma.

Según el Ministerio de Energía y Minas, hasta 2013 había unos 385 mil hogares sin energía eléctrica o el equivalente a un 12 por ciento. “Para nosotros ese es un gran potencial de apoyar el desarrollo porque la población siempre crecerá a un ritmo más acelerado que la cobertura de energía”, expresa el empresario.

Rodríguez considera que, además de aumentar el acceso de la población rural a la electricidad, el servicio prepago supone un ahorro para las personas que hoy iluminan sus hogares con candelas, linternas o quinqués que funcionan a base de combustibles.

El fluido también resulta más barato que el generado mediante pequeñas plantas térmicas. “Me siento satisfecho porque estoy contribuyendo al desarrollo de estas comunidades aisladas que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema de Guatemala”, afirma Rodríguez.

Kingo Energy vende sus pequeñas plantas eléctricas por medio de tenderos. Desarrolló una aplicación móvil que instala en teléfonos de los propietarios de estos negocios, quienes se convierten en sus ejecutivos de venta. A ellos les paga una comisión del 8 por ciento por el valor de las recargas que vendan. “Nos ha resultado exitoso este modelo porque lo que no falta en una aldea o caserío, es una tienda”, dice.

Cuando los propietarios de las casas compran tiempo de energía, la aplicación instalada en el celular del tendero, genera un código que luego debe introducir en la pantalla que acompaña al panel solar. “Inmediatamente se activa el fluido”, explica Rodríguez.

Foto: Archivo/ContraPoder

 

De empleado a empleador

Rodríguez estudió Administración de Empresas en la Universidad Francisco Marroquín y llegó a ser gerente de mercadeo en Procter & Gamble. Sin embargo, a pesar de ocupar una buena posición en la empresa y ser bien remunerado, Rodríguez quería independizarse. Fue así como, en 2008 y con la ayuda de un amigo, comenzó a hacer los primeros ensayos del sistema hasta conseguir que funcionara.

Pero fue hasta 2009 cuando pudo poner en marcha su emprendimiento. Ese año ganó Guateverde, un concurso de iniciativas empresariales a partir de recursos renovables que auspicia la organización estadounidense no gubernamental Grupo de Desarrollo de Infraestructura Apropiada (AIDG, por sus siglas en inglés). El premio de US$50 mil le sirvió de capital semilla. “Un año después renuncié de Procter & Gamble para dedicarme a tiempo completo a la empresa que inicialmente se llamaba Quetsol; ahora es Kingo Energy y las inversiones totales ya superan los US$2 millones”, añade el empresario.

Kingo Energy no se limita al mercado guatemalteco. Desde hace dos meses incursionó en Sudáfrica y Suazilandia, en donde ya tiene más de mil clientes.

Rodríguez proyecta seguir extendiendo el negocio en África e iniciarlo en Latinoamérica y Asia. De hecho, en unos meses, empezará a prestar el servicio en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Colombia. “En África hay 600 millones de personas sin luz; en Asia, 700 millones y en Latinoamérica, otros 35 millones”, explica.

El crecimiento de usuarios requiere de un mayor número de empleados. La empresa, que actualmente cuenta con 20 empleados técnicos y administrativos, necesitará 200 en 2015.

Por lo pronto, Kingo Energy ha sido reconocida por su contribución al medio ambiente. Rodríguez –cuya empresa forma parte de Unreasonable Institute y Agora Partnerships– fue nombrado este año el segundo mejor emprendedor social de Centroamérica y el Caribe por la Fundación Schwab. También es uno de los cinco ganadores del premio MIT Technology Review, Innovadores menores de 35 años, versión Centroamérica, organizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, de Estados Unidos, y el Fondo Multilateral de Inversiones, del Banco Interamericano de Desarrollo.

César Buenadicha, miembro del jurado calificador, considera que Kingo Energy “es un emprendimiento social interesante porque combina el impacto de brindar energía a familias pobres, que genera a su vez ingresos y empleos”. La premiación se llevó a cabo el nueve de octubre recién pasado.

Kingo Energy desarrollo una aplicación que genera el código que los usuarios deben introducir en su kit. Foto: Archivo/ContraPoder

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