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Crónica, Cultura — abril 27, 2015 at 4:51 pm

Guatemala dixit

por

De lo que uno se entera por llevar los oídos puestos. Cada día nos llegan cientos de conversaciones, charlas ajenas en las que a veces nos vemos reflejados. Gabriel Woltke recopiló todas las charlas que logró escuchar en un día, este es un resumen de ese esfuerzo. ¿Se identifica con algo? ¿encuentra en las palabras de los demás las suyas?

 *Publicado originalmente el 10 de octubre de 2014, en la edición 74 de la revista impresa.

¿Qué pasa cuando nosotros nos callamos y dejamos que los demás hablen? ¿De qué hablamos los guatemaltecos? Si somos lo que hablamos y la forma en que lo decimos, ¿quiénes somos entonces? ¿Cómo es el verbo que nos habita? Esto, es más que una crónica, los retratos de las conversaciones que se nos cruzan en un día. No se preocupe si no entiende de qué va la charla, si llegó cuando la plática terminaba; al fin de cuentas eso es vivir, aparecer a la mitad de las historias ajenas e intentar hacerse parte de ellas.

42 personas en la Esmeralda

Un bus de Antigua Guatemala a Guatemala. La pesadez de ir con el reloj en contra. Los cuerpos apretados. Mucho día por vivir y mucho por viajar. A esta hora aún se siente el perfume abusivo mezclado con la loción. Los cabellos engomados. Las miradas de sueño.

A Guate, a Guate. Buenos días. Guate, Guate. ¿Va ocupado este asiento?. No. ¿Ya vas tarde vos? Un cacho, pero bien llego a buena hora. ¿A qué hora entrás pues? A las 9, pero igual si me paso no hay clavo. Rayado mano. ¿Y qué onda, no te caíste al partido del sábado va? Nombre vos me tocó chambear. ¿Qué tal estuvo esa onda? Normal, puta, perdimos otra vez, 3 a 1. La cosa es que sí cagada, va, no hay equipo y el Rudy sí ni gallinas en la portería mano. Buenas. Quizá usted ya viene un poco cansado, dirá qué friegan estos que tan temprano empiezan a subirse, pero así es, miré desde las cinco de la mañana empezamos todos los días. Igual es mejor que vengamos a ponerle un dulce en sus manos y no a somatarle una pistola. ¿Aló? sí, ya voy por acá por El Molino. Yo digo que llego en unos veinte minutos pero si el Lic. te pregunta por mí decile que había quedado de pasar temprano con Juárez para dejarle los papeles. En la parada porfa.

Escuela y mangos

Medio día y esperando el timbre las madres que cuchichean. La mirada clavada en la puerta y entonces se abre y los niños para afuera. Los monótonos diálogos madre e hijo. La maestra siempre responsable de las malas notas del guiro.

Pechan, mi cuaderno hombre no seas así vos. Mi cuaderno. ¿Cómo te fue hoy? Bien. ¿Te calificaron la tarea? Sí. ¿Cuánto sacaste? Ochenta, hombre. ¿No te dijeron nada por no llevar el suéter? No mama. ¿Tenés mucho que hacer en la tarde? Más o menos.

Pues yo mañana sí voy a venir a hablar con la seño porque viera cómo los regaña y yo le digo que ni que fuera su madre pues, si yo sé que ella no molesta, pero es la seño que como que ya se la trae a mal y si no la paro me la va a hacer perder. Ay sí usté si viera con el mío, la vez pasada solo porque olvidó la tarea todo el relajo que le hicieron.

Bola vos maje, pateala pues. Órale. Allí te acordás de mis tazos vos rata que son de mi hermano. Es que puro hijo de tu papá, ayer te pregunté si tenías algo que hacer y me dijiste que no. Hoy, sí no salís a la calle. Una de mango porfa. ¿Con pepita, limón y chile?

Fotos: Santiago Billy/Diario Digital

Mercado, coro de ofertas

Once de la mañana y se abre uno paso entre los cargadores de bulto, escuchando las ofertas del día. Bolsas que van y bolsas que vienen, los regateos. Marchanta, le dicen, Juanita, pero ese no es su nombre. Las palabras viajando rodeadas de olor a fruta y verdura.

Va a llevar seño, hay papa, bonito tomate, pregunte. Canchita, ¿qué vas a querer hoy? Hoy tengo buen ejote. Escogé allí la fresa, ¿papaya no vas a llevar? Buenas, cómo está, la molesto con libra y media de colocho de viuda sin mucho gordito que es para mis hilachas. ¿Compra limón seño? limón jugoso a cinco la mano.

No, si yo ya le dije que una más ya no le aguanto, sí yo estoy segura de que el cabrón se lo robó porque el sábado cómo se iba a ir a chupar si ni trabajo tiene. Nombre si la vez pasada me la diste a diez. Pero es que está cara la verdura por la lluvia. No, entonces no quiero Juanita sólo la papa me voy a llevar. Calcetas, calcetines, tres pares por diez. Hay buen aguacate. Rosas, madre. Hay chuchitos, tostadas, atol de elote, panes con pollo. Ni modo, si como allí tiene a su casera a una que se la lleve la gran chucha.

Soliloquio 1: la palabra violenta

Toda violencia nace en la palabra y la nuestra no es la excepción. Cuando el “cerote” es casi omnipresente y hasta se convierte en un adjetivo para demostrar cariño, cuando el albur no deja de asomarse para ganar cualquier conversación de asuntos demostrando lo “hueco” que es el otro. Te pisé, dice el uno porque el asunto importante no es la homosexualidad sino quién de los dos es el pasivo. Así, entre charla y charla se asoman quinientos años de conflictos no resueltos porque “indio” sigue siendo el necio o el “bruto”; porque alegar o reclamar por algo es ser pura “vieja del mercado” o “bajarse el canasto”.

Taxi, para el Obelisco porfa

El mundo reducido a la cabina. El Cristo de Esquipulas colgando. Solo el taxista y el pasajero, este último con la mirada perdida. Ve cuadra tras cuadra a la gente que platica en la calle, a los hombres que hablan por el celular a bordo de su carro. Pero ahora solo el taxista, tan solo que casi daría el viaje gratis para que alguien lo escuche.

Policía pisado, esos son los que hacen la cola. ¿Para qué está el semáforo pues? Le decía que yo tengo un mi cliente que casi lo mete al bote la mujer. Que se fue a quejar a los derechos humanos y como esos solo para defender ladrones sirven. Ajá. Sí mire, usted calcula que llegamos en unos veinte minutos. Si nos vamos por aquí lo miro difícil, pero solo que nos metamos por detrás. Patrullaje Informativo. Disparan a repartidor de agua purificada, en la colonia El Maestro, individuos a bordo de una motocicleta. Está gruesa la cosa va, y tanta babosada con que la mano dura y que el otro era militar. Igual lo manda la Baldetti como mandaban al Colom. ¿Usté por quién va a votar en las próximas elecciones? ¿Es en esta cuadra o en la otra?

Soliloquio 2: Hablamos, sí, ¿y el diálogo?

Cuántas conversaciones solo son un salto de tema en tema. Una mezcla de oraciones apenas vinculadas por un ajá o un si pues. Quizá ponemos todo nuestro esfuerzo en hablar, pero poco hacemos para ser capaces de escuchar y menos de entender al otro. Ya somos el cuarto país de Latinoamérica en que más se habla el inglés. Mientras tanto, siete lenguas indígenas están en peligro de extinción y otras tres casi han desaparecido. ¿La voz de quién es la que deseamos escuchar?

Palabras remojadas en el café

Aterrizando la tarde. Un café amplio. Un sin número de conversaciones aisladas. Lo mismo el asesor del diputado que el joven callcentero y su mundo de universidad.

¿Alonzo? ¿Miguelito? ¿Qué dice el brócoli? Pues yo digo que nada, pensaba subir a Carretera a ver a la Mishi, pero de allí digo que fresco, si quiere le caigo a la casa y paso comprando unas chelitas. Mmm no hombre, pachito, si mis viejos van a salir hoy. Llámese a la Marce a ver si se quiere llegar o nos colabora con alguito pa´l pecho. El guatemalteco es de él, el mío es el americano si me hace favor.

Pues no sé qué decirle. Esto igual queda aquí entre nos, pero yo veo difícil que logremos todavía sacar lo de la licitación. Yo hablé con la gente del COCODE y todo listo, pero la cosa es que el dipu está bien clavado porque le quieren mover de la cuarta casilla. Así como está la cosa y peor ahorita que van a salir otros dos de la bancada, no creo que pueda convencerse al Secre para que aprueben la obra.

Cola de Banco

Fin de mes y para más joder es quincena. La larga fila que avanza a paso de tortuga. Los rostros que miran la hora en el reloj de un costado.

¿Aló? Mirá te llamo después que estoy en el banco. Pase. Siguiente. Pase. En la 3. Es que cómo cuesta que la gente se avive. Lo que yo digo es porqué siempre hay tanta ventanilla si nunca están funcionando todas. Y uno aquí haciendo cola. Le decía que yo fui a hablar con la hermana Dorita como habíamos quedado pero al parecer su mamá siguió mala y ese patojo que no va por buen camino más problemas le da. Yo le digo que ore mucho.

Mirá pues, del cheque son diez mil, pero allí en la ventanilla vos cambiá y depositás 3 mil y el resto fue lo que dijo que regresáramos a la oficina para el pago de aquellos. ¡Ay! yo no sé qué voy a hacer porque de aquí así como atiende esta gente de lento vamos a salir como en media hora. Todavía tenía que pasar a hacer súper y comprar el pastel de la Claudis porque no pienso llegar con las manos vacías. Sí tú, yo lo que sí había pensado es pasar al salón porque miráme como tengo ya las puntas y siento cómo que el color no quedó bien. Pero es que mirá no puede ser, qué gente tan inepta, la muchacha de allí lleva como veinte minutos con el mismo señor. Yo no sé qué tanto hablan.

Parque Colón

Respire usted el humo gris. Siéntase allí, entre bocinazos. Punto de espera y punto de paso, punto de encuentro y punto de talachas. Cruzamos, viniendo de la 12 avenida rumbo a la 11.

Pues no, fíjate lo que pasa es que yo le di mi Facebook para que nos habláramos pero aguantá que ni foto de perfil tiene el chavo. Que casi no lo usa dice. Pues a mí no me gustó cómo me habló. Una recarga de diez de Claro, si me hace el favor. Reforma, IGSS, Pradera. Alameda, Alameda, zona 18, Paraíso Parroquia.

Dame dos Malboro porfa. ¿De cuáles? Rojos y regaláme tu fuego. Allí está. Pero falta un quetzal porque son a uno cincuenta. No tengo sencillo. Solo ese billete cargo, mano. Es que no hay sencillo. Puta, dame dos chicles de quetzal pues así tal vez ajustas. La Prensa, va a llevar el diario. Capturan a Byron Lima y al director de Presidios. Taxi seño, shhht, mamita para dónde me la llevo. Rica.

Y otro bus, el de regreso

Entrar, acomodarse, sí aún se puede, para luego intentar aprovechar el tiempo y ajustar las horas de sueño perdidas. Las luces neón que esperan ansiosas a que el bus apague las luces. La oscuridad y la apretazón. Ella, que resguarda su bolsa, él que estira la mano.

….soledad amarga / Y mi vida triste cada vez más / Y un gran vacío hay en mi alma / porque tú no estás / Y solo tú fuiste capaz en mi corazón…. Míre mi amor ya voy aquí por la Roosevelt, todo es que la cola pase y yo digo que en una hora estoy ya en la casa. Disculpen reinitas y reyesitos yo vengo aquí a pedirles una colaboración lo que sea su voluntad. Yo me quedé viuda con mis dos niñitos y tengo que juntar para la comida y el alquiler ¿Cómo le fue con lo de su mamá? Sí, yo sé, pero la cosa es que no me pagaron pero mañana igual me deben unos centavos y yo digo que de allí ajustamos. …cansado de buscar amor, amara / Y solo tú fuiste capaz de olvidarme / Cuando siempre era yo el que olvidaba / A mí me daban todo por nada. Papito mirá me hiciste favor de pasar por el pan. Comprá cinco como siempre, pero a ver si todavía encontrás porque yo por eso te dije que fueras temprano. Disculpe será que puede cerrar la ventana. ¿Mi amor? ¿Aló? ¿Aló?

Posdata: el silencio

Entonces las palabras se van diluyendo lentamente junto con el tráfico hasta que solo quedan murmullos acompañados por la radio y el ruido de los motores. Queda la pesadez de todas las conversaciones sobre el cuerpo. Luego se entra al hogar, se dispone la cama y se apagan las luces, pero aún allí el silencio no aparece. Cuentan que aún en un cuarto aislado del ruido exterior el silencio es imposible. Uno empieza a escuchar un sonido alto y uno bajo. El primero es el sistema nervioso, el segundo es la sangre circulando. Es allí cuando hay que disponer los oídos para escuchar la voz más importante, la que habla desde adentro.

 

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