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Columnas, Opinión, Sara Larios — agosto 30, 2015 at 1:08 pm

La reforma de la que no se habla: la del ciudadano

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Es necesario reconocer el papel que jugamos los ciudadanos en el cambio de nuestro país.

Foto: Luis Soto/ContraPoder

Enojo, incredulidad, indignación, frustración son algunos de los sentimientos que se han generado en la población guatemalteca. Los recientes acontecimientos evidencian la rampante corrupción que, por tanto tiempo, ha permeado nuestro gobierno. Además, esto ha sido el génesis de un poderoso despertar ciudadano, palpable en redes sociales con miles de comentarios que condenan las acciones ilegales de nuestros gobernantes y en las demostraciones que exigen justicia en las plazas públicas del país.

Junto con esa participación, muchos ciudadanos demandan medidas extremas: un gobierno de transición que fije nuevas reglas para la elección de nuestros gobernantes y, sobre todo, que no se realicen las elecciones este 6 de septiembre. Me enorgullece ver esa participación ciudadana, pero es necesario pensar qué es lo más conveniente.

Un gobierno de transición es un gobierno organizado ad interim, cuando se ha creado un vacío político. Es más una necesidad, que una opción. Generalmente, dichos gobiernos se crean tras la conclusión de guerras internas o nuevos regímenes, con el fin de estabilizar una situación de falta de institucionalidad. En Guatemala, sin duda vivimos una crisis actualmente, pero no es el tipo de crisis que demanda un gobierno de transición. No es una crisis de nuestro sistema democrático per se, sino de la clase política que en él participa.

Antes de apresurarnos a exigir que no se realicen elecciones o que se instaure ese peligrosísimo e ilegítimo gobierno transitorio, debemos tener claro qué es lo que queremos. Lo que queremos es una clase política comprometida con los intereses del país y no con los intereses de su propio bolsillo; una fila de gobernantes que no toleren la corrupción y que velen constantemente por la prevalencia del Estado de derecho. Posponer las elecciones y llamar a ese gobierno transitorio no lograría ese fin; únicamente nos haría vulnerables a los intereses de quienes fijen esas nuevas reglas. ¿Quién lo nombraría? ¿Por cuánto tiempo? ¿Quién decidiría qué reformas son necesarias? Y, sobre todo, ¿cómo asegurar que este gobierno “salvador” tenga no solo los intereses correctos sino las mejores soluciones?

Puede que no nos guste la oferta política para las elecciones del 6 de septiembre, pero esa no es razón para exigir que estas no se realicen. Hoy, más que nunca, debemos preservar el orden constitucional. Es momento de aprovechar esa voz que hemos logrado hacer escuchar, que grita que en Guatemala no toleraremos más corrupción. Pero más importante aún, este 6 de septiembre sin importar cuál sea nuestra elección al marcar la papeleta, es que debemos votar también por nosotros mismos y hacer con ese voto un compromiso de ser parte del cambio. Es necesario reconocer que no solo los gobernantes deben cambiar, que posiblemente el factor más importante y trascendente somos nosotros, y que cuando la actitud colectiva de los ciudadanos sea irrefutablemente recta, entonces una clase política corrupta no tendrá de dónde emerger ni a quién dirigirse.

El 6 de septiembre, votemos por ser quienes reformemos este país, construyendo ciudadanía todos los días. Apoyemos el desarrollo comunitario local, denunciemos los intentos de sobornos, estudiemos constantemente para ser críticos informados, debatamos ideas y por el amor de Dios, ¡acabemos con esa nefasta “cultura del conecte”, que enraíza y hace proliferar la corrupción, desde abajo! Allí está la clave, en la reforma del ciudadano.

¡Reconozcamos y asumamos nuestro papel!

2 Comentarios

  1. Si llegamos al 6 de septiembre y tienen efecto las elecciones, el ciudadano que vote puede ANULAR SU VOTO, Votar unicamente por una plataforma de candidatos a Diputados o votar por todos pero con el cuidado que en la boleta para elegir Presidente no votemos ni por Manuel Baldizon ni por Jimy Morales De Baldizon ya es de sobra conocido el rechazo ciudadano. En el caso de Jimy Morales mas que todo por el peliigro de los que lo apoyan, el mas relevante es un grupo de Paramilitares comprometidos en crimenes y en la propia Linea.

  2. No la culpo de pensar como piensa. Todos le hechamos la culpa al ciudadan, pero resulta que historicamente la oligarquia apoyada por las bayonetas de Ejercito, que supuestamnete defiende el territorio nacional, bajo el pretexto de la seguridad interna o ante la amenaza comunsita, que nadie dice en que consiste, masacraron pueblos enteros y desaparecieron a muchos lideres de valia. Toda represion gubernamental era para mantener el status quo de la oligarquia criolla. La PATRIA DEL CRIOLLO habia que defenderla de la amenaza indigena. Hoy que hay muchos jovenes que NO VIVIERON ESOS AÑOS DE REPRESION, claman porque un cambio, y un cambio que debe nacer en la ciudadania. Bien lo dijo Mujica, hay que crear ciudadania para que sepan elegir y ser electos. que sepan servir a la patria y no saquearla. Espero que la juventud que HOY no tiene miedo HISTORICO, por desconecer la HISTORIA RECIENTE, asuma con hidalguia la direccion politica de nuestra PATRIA GUATEMALA, para que dejer de ser LA PATRIA DEL CRIOLLO y se la PATRIA DE TODOS LOS GUATEMALTECOS, que los militares nunca han defendido. Ellos han defendido la PATRIA DEL CRIOLLO, hay que cambiar esa realidad. Estariamos mejor sin el Ejercito, que hasta hoy ha sido el sicario de la oligarquia..

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