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Contraluz, Cultura — febrero 12, 2016 at 3:23 pm

Prostitutas muertas

por
Bateman

 

El otro día escribí una columna para El Periódico que tenía que ver con el Bruja, un pandillero que aprehendieron por asesinar a una veintena de sexoservidoras, entre otros cargos. Un tema que me interesa, nos debiera interesar a todos, provocar indignación.

 

El interés es ético, por supuesto. Pero también, en mi caso, estético. Del mismo modo que las prostitutas liquidadas han estado siempre en la realidad, también lo han estado en el arte (a veces en ambas dimensiones, como es el caso de Jack El Destripador).

 

Se ha abusado de ello, a no dudarlo. Es ya un perfecto truismo eso de que las putas aparezcan muertas, que los asesinos seriales las busquen. Pero de otra parte hay algo de inagotable en esta mitología, y es por lo mismo que el cine y la televisión han sabido explotar esta mina de un modo tan sostenido.

 

Pensemos en películas como Tightrope (1984), The Hillside Strangler (2004), Frozen Ground (2013). Ya solo los filmes inspirados en Jack The Ripper son un catizumbal, como Murder by Decree (1979) o From Hell (2001). El cine latino también se ha acercado al tema del asesinato de servidoras del sexo, y aquí podemos mencionar la cinta mexicana Las Poquianchis (1976).

 

Pero no es mi intención convertir esta columna en un recuento. La lista de hecho es demasiado larga para ponerla toda, más al incluir todas las películas serie b.

 

Prefiero en todo caso recordar uno de los momentos más paradigmáticos del género (pues eso de las prostitutas asesinadas es ya un género por derecho propio). Me refiero a ese momento cuando Christian Bale deja caer una motosierra sobre un mujer en pánico en American Psycho (2000). Pueden buscarla en YouTube como “american psycho chainsaw scene”.

 

Recordemos la escena: la prostituta, horrorizada al ver que Bale (bueno, su personaje Bateman) ha desgarrado a la otra mujer con los dientes, sale corriendo, en plan histeria, por los pasillos del apartamento. Entra a un closet, en donde hay dos cuerpos colgados, envueltos en plástico. Eso y ahí viene Bale en tennis y desnudo y cubierto en sangre, con una regular motosierra, para cercenarla con rabia. Ella corre, se encuentra entonces con ese otro cadáver, en el baño. Bale le muerde la pierna, ella lo patea, grita (y él también: “Not in the fucking face, you piece of bitch trash!”). Los violines, en el éxtasis de la truculencia. Por fin ella consigue salir del apartamento, va tocando en todas las puertas del piso, pero resulta que el edificio está completamente vacío. Sus alaridos, paridos por el horror, la llevan a las escaleras, por donde baja, pero Bale, el musculoso Bale, que está arriba, apunta, suelta la motosierra, que cae, gira, en la gravedad, da justo, milagrosa, en la presa. La sangre corre por el piso.

 

Es una escena magnífica.

 

 

facebook.com/maurice.echeverria

contraluminoso.blogspot.com

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