Columnas, Opinión, Tejedores, Tulio García — marzo 22, 2016 at 5:24 pm

Es hora de que todos nos pongamos a trabajar

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Ante la grave situación que vive el país las preguntas que todos los ciudadanos nos hacemos constantemente son: ¿qué nos pasa? ¿Por qué en lugar de mejorar parece que vamos empeorando? Más pobreza, más inseguridad, menos oportunidades, infraestructura productiva en deterioro, menos cobertura en educación, sistema de salud colapsado, un Estado en quiebra y la ciudadanía con una moral tributaria por los suelos, como consecuencia de evidentes actos de corrupción que siguen descubriéndose cada semana son entre otros elementos que contribuyen a percibir un ambiente pesimista. Es hora de que todos nos pongamos a trabajar para cambiar esta situación.

Veamos, la forma de reducir la pobreza es generando empleos dignos, si la propuesta del salario diferenciado no prosperó, aunque algunos consideremos que es mejor un salario de Q.65.00 por día que no tenerlo o que ganar Q.35.00, estamos claros que no resuelve por que no alcanza a cubrir las necesidades básicas de una familia, por lo tanto propongamos acciones que atraigan el interés de las empresas de invertir por ejemplo, ofreciéndoles tarifas eléctricas más competitivas, más seguridad, mejor infraestructura, instalaciones para capacitar personal o líneas de crédito más accesibles, lo importante en todo caso es no abandonar la iniciativa de fomentar el empleo y además conservar los empleos formales que ya existen.

“La realidad es que si nos lo proponemos, podemos cambiar la situación y aprovechando los magníficos recursos del país, convertirlo en un ejemplo de desarrollo inclusivo para el mundo”.

Si el problema es amenaza de inseguridad alimentaria en extensas regiones del país por efecto de la sequía, construyamos de manera económica y eficiente estructuras de almacenamiento de agua de lluvia, para que esta sea utilizada para riego. Además es necesario brindar asistencia técnica calificada y crediticia a los productores, buscando que la agricultura y la ganadería produzcan lo suficiente para satisfacer las necesidades alimentarias de las poblaciones y hasta excedentes para el mercado.

La pobreza está más acentuada en el área rural y aunque es deseable que en el mediano/largo plazo el país consiga desarrollar más los centros urbanos y ofrecer a sus habitantes oportunidades de trabajo en actividades relacionadas con servicios, comercio, industria, turismo, etc., todos sabemos que este es un proceso. De manera que si lo que tenemos de momento es un alto porcentaje de la PEA dedicado a la agricultura, busquemos que esta actividad sea mas productiva y competitiva, y diversifiquemos la producción agregando nuevos cultivos demandados en los mercados locales e internacionales. Productos como el esparrago bajo invernadero, cultivos hidropónicos de arándano y la fresa, agricultura orgánica, frutales como los cítricos, el aguacate, el mango, la agroindustria de alimentos, son solo algunos ejemplos de lo mucho que se puede impulsar en el país.

De acuerdo con estadísticas del Banco de Guatemala, la inflación ha tenido un comportamiento bajo y estable en los últimos años, pero no ocurre lo mismo con los precios de los alimentos, ya que en estos el incremento anual refleja un alza del 8% al 10%, lo que afecta la economía de los hogares. Lo anterior evidencia la importancia de incrementar la producción y abre la oportunidad para nuevos emprendimientos.

Por otro lado, ante lo complejo que es combatir la inseguridad, la ciudadanía debe tomar mas participación en definir e implementar estrategias de combate a la delincuencia, dejar de hacerlo representa aceptar que dentro de poco las maras, el narcotráfico y las pandillas controlen al país. Si las autoridades no tienen la capacidad de proteger a la población y si la delincuencia se sigue generalizando (en el campo las bandas de delincuentes asaltan, extorsionan, violan, secuestran, se roban equipo e implementos agrícolas y hasta la cosecha), la única alternativa que queda es que dentro del marco legal es que los propios ciudadanos, con acompañamiento de las autoridades, se organicen en comités de seguridad ciudadana de forma activa. Garitas de control, cámaras, alarmas y patrullajes, son acciones para la prevención y control que deben considerarse.

Aunque el panorama nos parezca pesimista, la realidad es que si nos lo proponemos, podemos cambiar la situación y aprovechando los magníficos recursos del país, convertirlo en un ejemplo de desarrollo inclusivo para el mundo. ¿Estamos dispuestos a hacerlo?

 

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