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Columnas, Juan Luis Font, Opinión — mayo 20, 2016 at 7:00 am

Líderes para reciclar

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¿De dónde habrá de venir la renovación? ¿Por qué no se ofrece ninguna esperanza todavía?

Lideres para reciclar

En lo que va del año y centavos de acontecimientos en el país a partir de la acción de la justicia independiente, lo que no parece renovarse es el liderazgo político. Ni los partidos. En ese plano nada cambia en realidad.

Es cierto que el presidente Morales era hasta hace once meses un virtual desconocido y se convirtió a la velocidad de rayo en lider nacional, pero ha bastado el transcurso de enero a mayo para percatarse de su estilo de gobernar. Su principal capacidad es más bien protocolaria y de ahí que su gabinete actúe más a partir de iniciativas aisladas y dispersas, la mayoría aún imperceptibles hasta para los entendidos, que a partir de un proyecto integral o una visión específica de país.

El gobernante carece de partido político real y de un ideario concreto. Lo suyo es la reacción y la improvisación a partir de antiguas ideas conservadoras.

Difícilmente alguien ve venir un nuevo líder político de entre el equipo de Morales, aunque hay un funcionario  (Juan Francisco Solórzano –apenas 32 años- que ya destaca). Pero como él, los cuadros más destacados de su gabinete son técnicos y ni por asomo se cree que del partido oficial o la ensanchada bancada del FCN vaya a surgir un prospecto con posibilidades no digamos para las siguientes elecciones, sino para la siguiente generación. 

Existen notorios esfuerzos de sobrevivencia de viejos dirigentes, replanteamiento de algunos grupos e incluso reciclaje de cuadros de 30 años atrás, como el que desde Panamá propone el expresidente Serrano, pero su poder de convocatoria es limitado. Por no decir inexistente.

Y miren que el sistema actual de partidos políticos hace agua.

En la UNE, el partido más resistente, Sandra Torres representa el pasado. Y su mejor rendimiento electoral se ha probado insuficiente para alcanzar la Presidencia. Mario Taracena ha cobrado protagonismo en la nueva Legislatura, pero tanto su trayectoria como su propia personalidad le hacen vulnerable para una campaña presidencial.

Todos está dividido entre dos liderazgos, el de Roberto Alejos -que convoca a la vieja inteligentsia demócrata cristiana- y Felipe Alejos, respaldado por los financistas del partido. Si ya en 2015 requirió de una inyección de sex appeal político externo (la de Alfonso Portillo), ¿qué opción tiene para 2019?

El Movimiento Reformador sólo se integra a partir de la ambición presidencial de Alejandro Sinibaldi, que a dos puyas difícilmente resiste: las investigaciones de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala del manejo de la obra pública en su tiempo como ministro y la vinculación con el gobierno más corrupto de todos los tiempos. Manuel Antonio Baldizón es historia, por más que a él le cueste aún creerlo.

Roberto González Díaz Durán de Creo, no habrá de volver a intentarlo. Y Alejandro Giammattei seguramente persistirá si logra formar un partido (ha salido peleando de todos los anteriores) y lo mantiene vivo hasta las elecciones.

En suma, el elenco político nacional remite a un pasado que no da para albergar muchas ilusiones. Y el Grupo Semilla, con cierta vida y aliento en las columnas de opinión de los diarios nacionales, no se proyecta mucho más allá. Su líder natural, Juan Alberto Fuentes, no cobra impulso. El surgimiento de Convergencia como opción de izquierda, es aún una expresión demasiado modesta. Hay entre los grupos antisistema liderazgos regionales, pero solo eso.

Nineth Montenegro se mantiene enfocada en el Congreso y del liderazgo universitario que participó en las protestas del 2015 no asoma todavía un rostro o una voz que convoque seguidores.

En suma, en el país hay una transformación que parte solo de la acción pública penal. Iván Velásquez y Thelma Aldana como adalides del único cambio real de los últimos tiempos a punto de concretarse en una reforma constitucional al sistema de justicia. Pero no existe un correlato político de ese liderazgo que propicia el cambio. Y de los dos impulsores del fortalecimiento de la justicia, sólo Aldana puede tener un futuro político en el país. Sin embargo, la propuesta para que se reelija en la Fiscalía ya está en marcha.

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