Arte, Cultura — junio 15, 2016 at 2:20 pm

Consagrados y novatos

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Dos talentos se reúnen. Uno que ya se ganó el reconocimiento y otro que camina en esa dirección. Este mes Contrapoder presentará cada semana en su edición impresa, la reunión entre un consagrado y un novato. Esta semana, la conversación entre dos artistas: Valenz e Ines Figueroa. 

Por: Ruby García-Rosa

Valezeines

 

 

Ella ya lo había visto una vez, pero no se atrevió a hablarle. Estaba detrás del mostrador, en la zapatería de su madre, cuando él llegó a comprar unos zapatos para su hijo. En lugar de saludarlo, tomó un lapícero y empezó a dibujar. Era su forma de acercarse a él. Y a todos los artistas. Ines Figueroa tiene 21 años, estudia Diseño Gráfico y se apasiona por el arte. Ha participado solo en una exposición, pero su futuro promete muchas más.

Él, Sergio Valenzuela de 46 años, más conocido como Valenz, tiene ya una gran trayectoria, sus piezas son altamente cotizadas en el mercado y se ha labrado un estilo propio que le distingue. Su obra incluye muchas sillas y monociclos. A él le gustan los monociclos porque para mantener el equilibrio siempre hay que estar en movimiento. No hubo diálogo en la zapatería. Pero ahora sí, ContraPoder los reunió para hablar de arte.

Valenz: ¿qué manifestación artística hace? ¿Qué es lo que le gusta?
Ines: me gusta hacer realismo y lo hago con bolígrafo. Ahorita estoy dibujando búhos, porque relaciono las aves con la libertad y la sabiduría. Empecé a dibujar con lapicero desde hace dos años. En la zapatería hice un búho con bolígrafo y fue la primera obra que presenté en una exposición. Pero siempre me critico mucho y nunca quedo satisfecha con el trabajo.

Valenz: usted me recuerda a mi hija. Tiene un gran talento, pero nunca le gustan las cosas que hace. ¿Y por qué el bolígrafo?Ines: Porque no había lápiz en la tienda de mi mamá. Fue accidental. También hago acuarela, pero nunca fui a clases. De chiquita mi mamá me inscirbió con un maestro, pero no me gustaba que el profesor me dijera qué hacer e hiciera el trabajo por mí. Entonces, le dije que yo iba a aprender sola.

Valenz: a mí me pasó igual, yo fui autodidacta. Nunca recibí una clase de pintura, más que lo que recibíamos en la universidad porque en mi época era mucho más artesanal el trabajo de diseño y todo lo hacíamos a mano. Yo viví la transición entre la computadora y la mano y vi cómo la tecnología desplazó a muchos artistas. El oficio del arte, uno ya lo trae adentro, pero necesita pulirlo. El proceso de ser autodidacta es muy importante y atreverse a trabajar e ir descubriendo solo su propia técnica o convertirse en experto en lo que decide hacer, es un buen ejercicio de inicio en el arte.

Ines: yo quería preguntarle cómo fue su proceso creativo ¿Cómo llegó a utilizar sillas y escaleras?
Valenz: bueno, yo nunca me di cuenta cómo llegué a eso. Le mentiría si le digo que lo hice a propósito, el hecho de encontrar un lenguaje, pero las cosas que hice para ganarme la vida me han llevado a encontrar ese lenguaje. Le voy a contar un poco. Por azares del destino, caí en el diseño de muebles y me apasionaron las sillas. Además, siempre he sido muy observador. Me acuerdo que en un restaurante empecé a ver las sillas y las mesas y comencé a crear una historia en mi cabeza, acerca de qué podría decirme una silla si me pudiera platicar. Cuántas conversaciones ha escuchado, cuánta gente se ha sentado. Me gustó la simbología de la silla. En un principio la silla significó la espera de que algo pase, de que ocupen el espacio. La escalera representa las ganas de ir para arriba o la ayuda, si usted necesita ir arriba la escalera lo ayuda.

Ines: yo no tengo ningún proceso creativo. Cuando tengo ganas de dibujar o se me ocurre algo, lo hago.
Valenz: yo creo que el camino es diferente para todos los que nos queremos dedicar al arte. Yo me casé a los 23 años, no había ni terminado la universidad y esa fue una de las cosas que más me motivó a salir a trabajar. Me tocó empezar muy joven a ganarme la vida, como yo podía. Pero nunca le di la espalda al arte. Siempre creí que podía hacer algo significativo con lo que hacía. A mí me gusta dibujar de todo. Yo inicié haciendo rostros, paisajes y colibrís como usted, pero todo en la vida es un proceso y no creo que usted se quede pintando así hasta que tenga 40. Si me pidiera un consejo, le diría que siga haciendo lo que hace, experimente, viaje, sea observadora. No olvide la parte académica y profesional que van de la mano. Está bueno ser loco, pero el mundo es muy competitivo.

Ines: es cierto, también hay gente que le gusta mucho criticar. A mí me decían que yo calcaba todo y por eso empecé a grabarme en video para que vieran que no lo hacía.

Valenz: a medida que uno va madurando y creciendo, uno aprende a no hacerle caso a la gente que no aporta nada. Lo que te digan, que no te importe a menos que sea una crítica constructiva. Ahora hay que estar al día con la tecnología y no podemos estar desligados y eso te deja muy expuesto y sujeto a críticas. Pero algo sí te digo, al final no se cuál va a ser el camino que sigas, pero el arte siempre es una buena experiencia, reconforta mucho y general- mente los artistas tenemos un perfil más equilibrado.

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