string(0) "" string(37) "http://contrapoder.com.gt/el-sistema/"
Columnas, Fernando Carrera, Opinión — junio 24, 2016 at 8:00 pm

El sistema

por

El testimonio de Juan Carlos Monzón probablemente no sea la verdad, ni toda la verdad. Sin embargo, aun aceptando que su imaginación es portentosa y que ha decidido decir una verdad a medias (probablemente ocultando hechos que involucran a actores que no desea involucrar en la trama, o dando ligeros retoques a su memoria para no autoinculparse demasiado), constituye un testimonio demoledor sobre el grado de sofisticación que puede llegar a tener un aparato criminal dedicado sistemáticamente a utilizar el poder político como un motor generador de dinero.  ¿Cómo llegamos a eso?

Foto: Luis Soto/CP

Foto: Luis Soto/CP

La verdad es que la corrupción es de larga data en nuestro país. Solo en la historia más reciente, todos los gobiernos electos por voto popular desde los años ochenta hasta la fecha han padecido de algún grado de corrupción, que abarca a las esferas altas y bajas de gobierno. Patrimonialismo lo llaman los brasileños, y lo definen como el uso del aparato público como si fuera un bien privado.

Hacer dinero es la consigna de un poder público que se tuerce y retuerce para poder hacer lo que la Constitución y las leyes de la república no autorizan a los gobernantes, ni a los empresarios que hacen negocios desde el Estado. Porque la Constitución dice inequívocamente que el Gobierno se organiza para promover el bien común y la protección de los derechos de los ciudadanos, no para promover la acumulación de fortunas por parte de los gobernantes y los empresarios vinculados al poder público.

El sistema, lo llaman ahora. En ese sentido, algunos analistas agudos han advertido que el sistema tiene bases históricas en la forma de ejercer el poder en beneficio de unos pocos (oligarquía criolla), que excluye por definición a los indígenas (el racismo como estructura de poder), e incluso gobierna desde una matriz patriarcal (subordinando los intereses de las mujeres al poder de los hombres). Alguna verdad hay en estas observaciones sobre las raíces estructurales de nuestra débil democracia, acartonada y formal.

Pero sin adentrarse mucho en las raíces estructurales del modelo político vigente, hay que celebrar que al menos en su epidermis se ha revelado que no estamos al frente de una serie de actos individuales inescrupulosos. Es más, no estamos frente a un aparato que ha existido únicamente para beneficiar a un partido político –y de allí la miopía de seguir hablando del Partido Patriota (PP) como el engendro del mal, ajeno aparentemente a toda la estructura de poder existente–.  Lo que se ha revelado es que es un sistema. Y que la gran tarea ciudadana de hoy es desmontar ese sistema.

Como dicen en la misa, dichosos los llamados a esta cena. Dichosos los ciudadanos de hoy que tenemos en nuestras manos la posibilidad de refundar este país y su Gobierno, como un país y Gobierno en función del bien común y de la honestidad en el ejercicio de la función pública. Dichosos los que hemos sido llamados en este momento histórico para frenar el abuso de poder de empresarios y políticos, que han convertido el arte de gobernar en una forma espuria para acumular riqueza.

Los poderosos de siempre y sus voceros pretenden engañarnos con cantos de sirena que nos desvíen de esa gloriosa tarea. Nos hablan de fantasmas ideológicos y de manipulaciones geopolíticas. Pero sus cantos falsos no permiten ocultar el sol de la verdad. Y la verdad es que hay que destruir el sistema que plantea que el Gobierno es solo otro mecanismo para hacer dinero y generar beneficios privados usando el aparato público. De un lado están los que siempre han ejercido el poder desde esa matriz espuria, y del otro, la ciudadanía que clama honestidad y bien común en el ejercicio de gobierno.

Dejemos atrás esos tiempos de vergüenza colectiva, marcados por el abuso de poder en función de una minoría. “Ni esclavos que laman el yugo, ni tiranos que escupan tu faz”.

Guatemala, nunca más.  Florecerás, Guatemala.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

WP-Backgrounds by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann