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Andrés Castillo, Columnas, Opinión — julio 8, 2016 at 9:00 pm

Juicio paralelo

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El sistema de justicia está a prueba. Es momento de recordar que la Constitución garantiza los derechos a la presunción de inocencia y el debido proceso.

Foto: Luis Soto - CP

Foto: Luis Soto – CP

El juicio paralelo es un fenómeno que aparece cuando los medios de comunicación y redes sociales, al informar de una captura o de un proceso pendiente de sentencia, emiten todo tipo de juicios de valor y apreciaciones sobre el acusado, provocando en la sociedad un veredicto anticipado de culpabilidad o inocencia. Es con estos llamados juicios paralelos, que la presunción de inocencia que garantiza la Constitución y que rige el proceso penal guatemalteco queda olvidada.

No hay duda de que la vida familiar, social y profesional del acusado puede quedar muy afectada por estos juicios paralelos, independientemente de que al final sea absuelto. Últimamente hemos visto cómo los conceptos de igualdad ante la ley, respeto al debido proceso y presunción de inocencia empiezan a sonar públicamente y, en varios casos, a exigirse. Estos conceptos son de suma importancia y, nos guste o no, deben ser respetados, al margen de la sed de justicia (o en algunos casos incluso venganza) que impere.

La presunción de inocencia es un derecho fundamental. Reconoce que la persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se pruebe que es culpable. En consecuencia, durante el proceso, debe ser tratada y considerada inocente, teniendo claro que el acusado no necesita probar su inocencia, de tal modo que si no hay pruebas suficientes no puede ser condenado.

Esta columna no trata de defender a nadie, pero sí de hacer ver la importancia de que se respete el debido proceso que establece la ley. El único ganador o perdedor al final de todos estos juicios que hoy acaparan la atención, es Guatemala y su sistema de justicia.

En los últimos meses hemos observado un show mediático, cuya legalidad debe ser cuestionada. Ese show mediático se ha convertido en un juicio paralelo y empieza a evidenciarse que el derecho de presunción de inocencia no se está respetando. La sed de justicia (o venganza) nos exalta, perdemos la objetividad y muchos se enardecen pidiendo prisión y castigo. Es algo comprensible y resulta muy fácil contagiarse de ese sentir. Sin embargo, debemos ser objetivos y procurar que se fortalezca un sistema de justicia imparcial.

No trato de defender a nadie, pero sí de hacer ver la importancia que se respete el debido proceso. El único ganador o perdedor de los juicios que hoy acaparan la atención es el país.

Sin duda, un proceso penal forma parte del interés de la opinión pública. El proceso penal lo podemos dividir para este propósito, en dos etapas principales. La primera es la investigación, la cual es pública para las partes (salvo excepciones), pero secreta para el resto de los ciudadanos. Y la segunda, es el juicio oral propiamente dicho, el cual debe ser público, lo que implica que los medios de comunicación pueden tener acceso al mismo.

Hoy, los casos –como La Línea, IGSS-PISA, Lago de Amatitlán y Cooptación de Estado– se encuentran en la etapa de investigación y algunos medios de prensa y las redes sociales han asumido la tarea de ejecutar los juicios paralelos. Se debe evitar que la publicidad derive en manipulación. La justicia no puede “emanar de los medios de comunicación”.

En Guatemala, sin embargo, los entes investigadores divulgan su línea investigativa con el propósito de prejuzgar y condenar públicamente a los acusados antes de tiempo, violando el debido proceso. Es difícil creer que los juzgadores no se vean afectados e influenciados por estos juicios paralelos que condenan socialmente, muchas veces sin fundamento.

No digo que las líneas de investigación no deban continuar, sino que deben trabajarse de manera técnica y objetiva, respetando la ley y sin generar juicios paralelos que condenen de forma prematura. Alejarse de estos principios solo da continuidad al show mediático, los procesos se vuelven poco formales y al cual mejor estilo romano, pan y circo para todos los guatemaltecos. Así, poco a poco, continuaremos sembrando el odio entre nosotros y cuando sintamos, habremos perdido el país en una buena parte.

El sistema de justicia y los entes de investigación están a prueba. Necesitamos que se respete la ley y que se protejan los derechos fundamentales, como el de la presunción de inocencia. De lo contrario, cada día habrá menos personas honorables que se animen a trabajar por este país. Los juicios paralelos son peligrosos para el sistema de justicia, esperemos que la ley prevalezca y que el sistema de justicia salga fortalecido después de este show.

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