Historias de la Redacción — julio 8, 2016 at 1:05 pm

Por qué escribimos de DictaLord, net centers y perfiles falsos

por

 

Foto: Archivo CP

Foto: Archivo CP

 

Como un acto de transparencia (y quizá catarsis), en ContraPoder decidimos contarles un poco más de nuestras publicaciones. Por qué las elegimos, cómo, cuál fue el proceso que llevaron, el tiempo que se invirtió. Queremos que ustedes puedan tener un vistazo a nuestra redacción y llegar a conocernos mejor.

En las últimas dos ediciones de ContraPoder publiqué las notas “DictaLord, el terror de Twitter” (edición 160) y “Net Centers: los ejércitos invisibles de la web” (edición 161). Ambas son parte de un solo tema: la evolución de las redes sociales y la tecnificación de las personas detrás de ellas, que llegamos a llamar net centers. Estas agencias no son “buenas” ni “malas” per se, simplemente ofrecen un servicio de manejo de redes, presencia web, publicidad digital, etc. Es otra historia si eso degenera en un uso inadecuado o inapropiado (como campañas negras, ataques, insultos, bullying, etc.).

En ContraPoder decidimos contarles un poco más de nuestras publicaciones. Por qué las elegimos, cómo, cuál fue el proceso que llevaron, el tiempo que se invirtió.

El tema fue inspirado por dos razones: primero, durante el año electoral (y en la actualidad), muchos de los miembros de la redacción de ContraPoder (y Canal Antigua) hemos sido objeto de ataques o insultos en redes sociales, especialmente cuando emitimos algún comentario crítico sobre los entonces candidatos, figuras públicas o el Gobierno. Y no somos los únicos, seguramente muchos de nuestros lectores, televidentes, colegas periodistas y usuarios en general también los han sufrido.

El segundo motivo es porque la tecnificación de los net centers y la manipulación de la opinión pública a través de cuentas falsas, troles (o trolls), es cada vez mayor. Y lo más alarmante es cómo se manosean los temas políticos, cómo se generan cortinas de humo y ver cómo la política proyecta su lado sucio en la web. Por eso queríamos entender cómo y por qué operaban esas estructuras y quién estaba detrás.

Inicialmente el tema de DictaLord sería un pequeño capítulo de la nota que publicaríamos luego de net centers, pero al encontrar la posible vinculación con el gobierno de Jimmy Morales, le dedicamos su propio espacio. No sé si fue la mejor o la peor idea dedicarle tanto espacio –eso queda al criterio de ustedes los lectores–, pero realmente me pareció indispensable hablar del tema. Admiro a Ronald MacKay por no tolerar que una cuenta anónima publicara fotos de su familia, está en todo su derecho de actuar.

Lo que cuestiono es lo que sucedió luego. Al revelar que DictaLord podría ser Marvin Palacios (asesor de comunicación del Presidente), otras cuentas se dedicaron a publicar fotos de la familia de Palacios. Cayeron en lo mismo, ¿no? Y en un país sin legislación para tratar crímenes cibernéticos, parece que “todo vale”.

No defiendo a Palacios, al contrario, creo que el Ministerio Público y la Policía deben realizar una investigación seria sobre DictaLord, pero la privacidad y la difusión de fotos de menores de edad no deben tomarse a la ligera.

La investigación de net centers que se publicó después es el tema de peso. En la nota van citadas alrededor de 8 fuentes cuando en realidad hablé con 23 personas. El mayor reto fue documentar el caso y eso lo logré gracias una filtración que llegó en los últimos días de trabajo. Tener en mis manos una propuesta concreta y detallada que le realizó una agencia a un partido político le dio mayor peso al texto. Los partidos y funcionarios niegan el uso de estas agencias (aunque el exvocero de Lider acepta que uno de los financistas pudo haber contratado a algún net center por su cuenta), pero la evidencia está allí. Los ataques continúan.

Creo que en este tema hay mucho espacio para discusión y debate, pero lo que más me gustaría sería que el MP investigara a estas cuentas. La gente publica cualquier cosa en redes sociales sin pensar en las consecuencias. Soy una fiel creyente de la libertad de expresión, pero no hay que confundirla con actitudes delictivas, como acoso, violencia psicológica, extorsión, entre otros. Es injusto que esos comportamientos permanezcan impunes.

Si aún no han leído las notas, los invito a hacerlo, y cualquier duda o comentario me la pueden enviar vía Twitter a @XimeEnriquez o dejarla en los comentarios. Espero que este espacios ayude a la apertura y a que exista un acercamiento entre ustedes los lectores y nosotros los periodistas.

 

P.D. Dos lecturas recomendadas: The Agency, de The New York Times (un caso sobre el net center más grande de Rusia que manipula información alrededor del mundo); y El gurú de San Francisco que hizo ganar las elecciones a Mariano Rajoy, de El País. ¡Que las disfruten!

 

 

Guardar

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

WP-Backgrounds by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann