Columnas, Opinión, Samuel Pérez-Attías — julio 15, 2016 at 12:29 pm

Seis meses de “chapuces”

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Foto:Archivo/Contrapoder

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En 6 meses de gestión, el presidente Jimmy Morales ha mostrado ya su capacidad de acción y desaciertos. Los logros, parecieran ser producto del azar y la improvisación. No responden a programa estratégico alguno, más que una especie de política de “dejar hacer y dejar pasar”, “a ver qué pasa” y “si dios quiere que así sea”.

Nada menos de lo que podíamos esperar de un presidente que llegó al poder, por accidente, sin plan de gobierno ni idea de una visión de nación a largo plazo. Nada extraño de quien se promovió con una imagen de redentor religioso. Nada sorprendente de un Presidente que antes de tomar posesión ya sufría un desgaste político sin precedente en Guatemala.

Nada novedoso de un Presidente que en su toma de posesión puso a jurar a todos los presentes con la intención de diluir así su responsabilidad como la autoridad máxima en el Organismo Ejecutivo y la dirección estratégica de las políticas Nacionales de dicha instancia. En dicho acto manifestó que: “las cosas deben ser como pueden ser”… ¿o era al revés?

La fortaleza como el candidato en una coyuntura (no tener experiencia, liderazgo) y las alianzas del partido en campaña se convirtieron en su debilidad como presidente y equipo en el Gobierno.

En estos 6 meses lo que se evidencia, más que el responsable de dirigir un plan estratégico de nación, lo que los hechos muestran es que tenemos es un promotor del Ejercito, un gestor de limosnas de la élite empresarial y un contador de fábulas en actos públicos en escuelas donde los niños esperan impacientemente bajo el sol.

Más que un líder de Estado, tenemos a un administrador de coyunturas. Con la evidencia de estos 6 meses podemos decir en buen chapín, que en Guatemala si tenemos presidente, pero tenemos un Presidente “chapucero”.

Y no me malinterprete. La Constitución en el Art. 182 menciona que una de las principales atribuciones del Presidente de la República de Guatemala representa la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población de la República. Vaya mandato.

Lamentablemente, lo que muestra Jimmy en sus exposiciones públicas es lo contrario: Se pelea con la prensa, reacciona hepáticamente ante preguntas incómodas para él y sus mecenas, pero necesarias en virtud de la transparencia, dividió a la población con el infortunado tema del desfile militar y lo sigue haciendo con su discurso pro-ejercito, guerrerista y religioso: neo-pentecostal.

El inciso m estipula que debe “Coordinar a través del Consejo de Ministros la política de desarrollo de la Nación”. ¿Cuál es dicha política? Otros chapuces.

Dotar de pupitres a escuelas es un acto administrativo de cajón del Mineduc. Lo mismo que reparar carreteras o proveer de insumos a hospitales. Esa debiera ser la norma, no la excepción. El problema es cuando el presidente lo anuncia espectacularmente y sus seguidores lo celebran como si fuese el mayor logro de su gestión en 6 meses. Mientras sigamos celebrando ese tipo de acciones como ciudadanía, seguiremos viviendo en un país en vías de desarrollo.

Talvez a estas alturas, don Jimmy comprenda que no se trata de ser “políticamente correcto” y salir en los medios a cada rato saludando a la gente, abrazando a todo el mundo y besando bebes.

Se trata de empezar un proceso lento y difícil de re-construir un País descompuesto. Se trata de empezar a construir un tejido social equitativo, justo, y en donde nadie acumule y consolide enormes cuotas de poder que permitan reproducir inequidades e injusticias como ha sido la norma en Guatemala.

Talvez es mucho pedir, pero ser Presidente en un País como Guatemala, en el actual momento histórico, conlleva esa responsabilidad.

¿Hasta dónde los hilos poderosos en el país están moviendo su actuar en esa línea, don Jimmy? ¿Hasta dónde cree usted que la ciudadanía es ignorante o ingenua? ¿Hasta dónde cree que la ciudadanía va a seguir tolerando “chapuces” o los/as niños/as teniendo la paciencia de escuchar fábulas bajo el sol?

Cada vez que tome una decisión, le invito, Don Jimmy, a pensar cómo va a entregar el País en enero del 2020 a quien le suceda. Puede usted pasar como otro servil instrumento de algunos grupos de poder consolidado en la historia del País o como el estadista que aprovechó las circunstancias históricas para cambiar el rumbo de Guatemala hacia mejores estadios, rompiendo estructuras de poder, construyendo equidad y consensos, integrando, escuchando, actuando con firmeza y valentía…ni reprimiendo ni agachando la cabeza.

De ese tamaño es la pacaya que recibió hace 6 meses.

Cuando se incomode por lo que escucha desde la población, recuérdese don Jimmy cuán incómodo fue para el rey saber que estaba desnudo.

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