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Cultura — agosto 2, 2016 at 2:54 pm

La extraña muerte de Mario Méndez Montenegro

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La familia estaba Captura de pantalla 2016-08-02 a la(s) 14.52.26preparando el fiambre que comerían al día siguiente. Atareados entre la cocina y el comedor, era el 31 de octubre de 1965. El padre, Mario Méndez Montengro, estaba en el segundo nivel de la casa, la que hacía esquina con la once calle y décima avenida de la zona uno, cuando de pronto se escucharon ruidos, como golpes en una puerta y el quebrarse de un vidrio. Pensaron que venian de la calle, por lo que no le pusieron mayor atención. Minutos más tarde Julio César, uno de los hijos, subió y encontró a su padre moribundo recostado en un sillón en el pasillo. Tenía dos impactos de bala en el cuerpo. Murió poco después.

En solo cinco meses se realizarían las elecciones generales y Méndez Montenegro iba a la cabeza. Estaba cerca de ser el próximo presidente del país. ¿Quién lo mató? ¿Se suicidó? La respuesta es nebulosa. Su existencia fue dedicada a la política, pasó exilios
, encarcelamientos y un sinfín de afrentas.

-I-
El líder político

“M, M, M, no son las M de un cualquier Miguel, son las tres M de Mario Méndez Montenegro”, decía por la radio la propaganda presidencial del candidato del recién inscrito Partido Revolucionario (PR), con miras a las elecciones del 11 de enero de 1958. La referencia a “un cualquier Miguel”, se debía a que en la contienda participaban como candidatos, el militar retirado Miguel Ydígoras Fuentes y Miguel Ángel Ponciano, por el Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

Méndez Montenegro era para entonces una figura muy bien conocida en la política nacional, pues llevaba ya más de diez años de participación en puestos públicos. Nacido en Chiquimulilla el 30 de noviembre de 1910, se estableció a mediados de la década de los treinta en la Ciudad de Guatemala para estudiar Derecho en la Universidad de San Carlos.Para el año de 1941, Jorge Ubico preparaba su reelección y este fue el detonante para que los estudiantes empezaran a conspirar activamente contra la dictadura. La mano del presidente se hizo sentir inmediatamente: Méndez Montenegro fue amenazado personalmente por el director de la Policía, David Ordóñez. Su hijo, Alberto Méndez, recuerda claramente la amenaza: “…al que levante un dedo le corto la mano, al que levante la mano le corto el brazo, y al que levante el brazo le corto la cabeza”.

En respuesta, el 15 de mayo de 1942, junto con otros estudiantes, Méndez Montenegro redactó un manifiesto instando a los universitarios a asumir su papel en la difícil situación nacional. Un año después, pese a la oposición de Ubico, fundaron la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), que exigía reformas estudiantiles.

El gobierno trató de disuadirlos mediante la intimidación, pero para entonces ya se habían sumado profesionales, obreros y maestros. La respuesta del dictador, como era previsible, fue contundente. Suspendió las garantías constitucionales y ordenó la inmediata captura de los líderes estudiantiles. Méndez Montenegro tuvo que asilarse en la embajada mexicana, hacia donde salió el 27 de junio, apenas un mes antes de que Ubico presentara su renuncia.

A su regreso, durante la llamada década revolucionaria, desempeñó diversos puestos políticos, como el de Secretario general de la Presidencia de Juan José Arévalo. También ocupó la Dirección de la Guardia Civil y en diciembre de 1945 resultó electo alcalde de la Ciudad de Guatemala.

-II- La muerte de Arana

AranaLa vida de Méndez Montenegro habría de cambiar de forma radical, por un hecho completamente ajeno a él. El 18 de julio de 1949, cerca del mediodía, fue asesinado en el estrecho paso del puente de la Gloria, Amatitlán, el líder de la revolución de octubre, Francisco Javier Arana. Lo asesinó una banda de simpatizantes de su joven contrincante político, Jacobo Árbenz.

Este hecho provocó que Méndez Montenegro buscara a los colegas de Arana en la Guardia de Honor y organizara un levantamiento para restituir el camino de la revolución, lo que provocó fuertes combates en la ciudad por dos días. El Gobierno tuvo que recurrir al bombardeo aéreo para sofocar el movimiento. Tras pasar días a salto de mata, escondiéndose en donde pudo, se refugió finalmente en la Embajada de El Salvador, a donde partió otra vez al exilio.

Para 1958 ya volvía al ruedo político: se postuló como candidato presidencial del Partido Revolucionario (PR), que había afrontado muchas dificultades para lograr su inscripción, pues se le acusaba de cobijar en su seno a dirigentes comunistas y exarbencistas. El triunfador de la contienda fue el polémico Ydígoras Fuentes, cuya gestión fue duramente criticada por Mario Méndez desde las filas de la oposición.

Finalmente las tensiones con el régimen se relajaron al momento del golpe de Estado dirigido por el coronel Enrique Peralta Azurdia, quien invitó al PR a participar en la llamada “operación honestidad”, que justificó el cuartelazo como una necesidad para limpiar el Estado de la desbocada corrupción dirigida desde la cúpula por Ydígoras y su yerno, Ian Munn. Pero la fuerte personalidad de Mario Méndez llevó a que se rompiera la cordialidad y Azurdia recurrió a la conformación del Partido Institucional Democrático (PID), para contar con apoyo político. En tanto, el PR pasó a hacer oposición.

-III-

Las misteriosas circunstancias de su muerte

Para entonces, el conflicto armado cobraba violencia y la disidencia con respecto al régimen se convertía en excusa para la represión, de tal forma que el PR, por presentarse como una vía democrática legítima, contrapuesta a la opción del PID, empezó a ser tachado de ser un “partido comunista”, en el que buscaban refugio todos los hombres de izquierda que habían sido desplazados gracias a Castillo Armas.

El 31 de octubre de 1965, en horas de la tarde, se extendió por Guatemala una noticia desconcertante: Mario Méndez Montenegro había muerto en su casa ese mismo día en circunstancias extrañas. Las fuentes oficiales hablan de un suicidio y la familia de un asesinato. Según apunta el historiador Carlos Rafael Soto, surgieron versiones sobre que el candidato afrontaba problemas económicos para mantener la campaña electoral, y que este había sido el móvil del suicidio, sin embargo, la cercanía de las elecciones –a tan solo cinco meses– y el hecho de que se le daba por virtual ganador, hacen dudar de la veracidad de esta versión. Tampoco se tiene noticia de que Méndez Montenegro haya sido una persona atormentada, con tendencias suicidas, sobre todo tomando en cuenta que la mayor parte de su vida la había pasado sujeto a grandes presiones, encarcelamiento, torturas y exilios.

El 9 de noviembre, el juez cuarto de instancia penal, dispuso una diligencia judicial de reconstrucción de hechos en la residencia de los Méndez Montenegro y el reconocimiento de la escena del crimen. Para simular el cuerpo del político se utilizó un saco de arena al que se le hicieron dos disparos de revólver, el primero a una distancia de dos o tres metros y el segundo a quemarropa, lo que lleva a pensar que desde el principio se manejó como un asesinato. Al momento de realizarse los disparos, la familia se encontraba en el piso de abajo, en el lugar en que se hallaban al momento del crimen, y estos dijeron que se distinguía claramente que eran disparos, y que no eran los ruidos sutiles que se escucharon el día de la muerte de Méndez Montenegro. Ese día, el juez recibió en privado las declaraciones de todas las personas que habían estado presentes el 31 de octubre. Luego de un recorrido por toda la casa, se determinó que a un costado se encontraba un predio que era utilizado como parqueo y que al otro lado, la terraza quedaba al nivel de los demás techos vecinos. Dos sitios por donde pudo ingresar el asesino.

Pese a las declaraciones de buena voluntad y de interés por aclarar los hechos por parte del Gobierno, el caso nunca fue resuelto satisfactoriamente para la familia, que sostuvo siempre que se trató de un asesinato. Pronto surgieron opiniones, vox populi, de que el Jefe de la Policía Judicial, Alberto Barrios, apodado El Bachiller, había sido el autor intelectual del crimen, para impedir la llegada de Méndez Montenegro a la Presidencia, quizá por el miedo de ser un “supuesto comunista”. Carlos Rafael Soto Morales, apunta que Barrios fue posteriormente un destacado agente de la CIA en Sudamérica. En todo caso, las verdaderas circunstancias de la muerte de Mario Méndez Montenegro nunca fueron esclarecidas.

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