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Diseño, Vida en rosa — septiembre 16, 2016 at 5:30 pm

Toj, artesanías hechas sandalias

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Un proyecto de moda que se basa en el Ethical Fashion, para empoderar a las mujeres artesanas de San Antonio Palopó.

Ana Regina Paredes, guatemalteca y Franzisca Bauman, alemana, unieron su talento para crear un nuevo producto. Se trata de las sandalias Toj, con 
la particularidad que se pueden personalizar con cintas típicas. Ya han sido exportadas a Alemania, España y Hong Kong.

El nombre de la marca está inspirado en el náhuatl toj, que significa reciprocidad, ofrenda, donación y agradecimiento. “Ninguna de las dos somos toj, pero nos encantó el concepto y el significado, porque eso es para nosotras trabajar con los artesanos”, dice Paredes. Bauman agrega: “Les damos empleo y ellos nos aportan su creatividad y conocimiento”.

El proyecto comenzó hace tres años por iniciativa de Regina. “Quería exportar artesanías a diferentes partes del mundo, porque me encantan. Pero al hacer un estudio de mercado, me dí cuenta de que ya estaba saturado. Entonces decidí enfocarme en las sandalias. Siempre es verano en alguna parte del mundo”, explica mientras sonríe.

Franziska está casada con un guatemalteco y tiene dos hijos; siempre han querido regresar a Alemania, pero sus planes cambiaron para quedarse un tiempo más en el país, así que decidió apoyar el emprendimiento. “Ana Regina ya tenía idea del tipo de sandalia que quería, había investigado productos similares en el mundo. En África y en Brasil, por ejemplo, realizan “sandalias con personalidad”. Pensamos que era una linda idea para hacerlas con textiles de Guatemala e involucrar a los artesanos”.

Un año 
de pruebas

Para determinar cuál era la mejor cinta, realizaron muchas pruebas, desde meterlas al agua de una piscina y al mar, así como en diferentes ambientes.

“A veces nos frustrábamos porque no llegábamos a lo que queríamos. Probamos con telas, investigamos, porque al momento de exportar se necesita un hilo certificado, que esté libre de azo. En Guatemala solo una empresa lo tiene”, dice Paredes. Ese material se lo dieron a los artesanos para que crearan las cintas. A veces, la cinta era muy delgada y no se sostenía en el tobillo, otras, tan gruesa que no se podía amarrar.

Las cintas que quedaron son medianas. Se tejen en telar de pie pequeño por 14 mujeres de San Antonio Palopo. Hay seis accesorios, que son elaborados en cuero y detalles de mostacilla, y monedas de 5 centavos. Se fabrican en Santiago Atitlán.

Ethical fashion

Toj se incorpora a la iniciativa Ethical Fashion, un programa del Centro de Comercio Internacional en conjunto con las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio, que permite a los artesanos que viven en la pobreza urbana y rural obtener un salario justo por su trabajo. “Valoramos la labor que hacen las artesanas, así que les pagamos lo que vale su trabajo y más. La ventaja es que laboran desde su casa, así pueden cuidar de sus hijos. Con lo que ganan pueden sostener su hogar. Nuestro sueño
 es darles un trabajo fijo, pero por el momento no es posible porque no tenemos esa cantidad de ventas”, explica Bauman.

Así que Toj es un proyecto hecho por mujeres, para mujeres, y ambas empresarias se sienten felices de empoderar a las artesanas a través de la manufactura de sandalias. “Me siento motivada a dar más… Lo más importante es que vemos el crecimiento de ellas a la par del nuestro”, enfatiza Paredes.

Cada sandalia tiene un precio de Q399 (incluye una cinta). La cinta adicional Q99 y cada accesorio, Q139. Hay 20 colores diferentes de cinta, 6 accesorios y 3 tonos de suela.

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