string(0) "" string(47) "http://contrapoder.com.gt/mentiras-y-confianza/"
Carroll Ríos de Rodríguez, Columnas, Opinión — octubre 2, 2016 at 10:04 pm

Mentiras y confianza

por

El tono de la campaña presidencial en Estados Unidos nos hace perder fe en la democracia alrededor del mundo.

(AP Photo/David Goldman)

(AP Photo/David Goldman)

En noviembre los votantes estadounidenses tendrán que escoger entre Hillary Clinton, del Partido Demócrata; Donald Trump, del Partido Republicano; o uno de los competidores independientes Gary Johnson, Partido Libertario; Jill Stein, Partido Verde; o Darrell Castle, Partido Constitución. O votar por Mickey Mouse, o abstenerse. No es una decisión fácil.

El veneno populista infectó la democracia en Estados Unidos. Ya nos acostumbramos a la demagogia de Barack Obama, pero sus estrategias palidecen frente a la lucha extrema que libran Donald Trump y Hillary Clinton. Clinton dice que su opositor cree que “tiene experiencia en diplomacia porque patrocinó Miss Universo en Rusia”. Denigró a los seguidores de Trump, llamándolos “deplorables”. Trump dice que la ex primera dama es “errática y mal humorada”, y debería “protagonizar en el relanzamiento de la película Mentiroso, mentiroso (Jim Carrey, 1997)”.

Los insultos se acompañan de promesas fantasiosas y mentiras. No es algo nuevo, pues hasta figuras de la talla de Thomas Jefferson y John Adams mintieron. Incluso podemos elaborar una fórmula, dice Randy Simmons, autor de Beyond Politics (2011): los políticos mentirán mientras el beneficio de hacerlo supere el costo. Es decir, hasta que los atrapemos. Según la edición del 10 de septiembre de The Economist, los embustes son más ubicuos en la actualidad por tres razones. Primero, los sentimientos se colocan por encima de la razón en la discusión pública. Segundo, las redes sociales están inundadas de tantos hechos como hechos fabricados, y por ende nos cuesta detectar la falsedad. La información nos llega de forma distinta. Por un lado cualquiera puede publicar en Facebook, Twitter o Reddit, y por el otro, los algoritmos nos exponen solamente a contenidos que la computadora cree que nos gustarán. Así, se han formado comunidades de personas con ideas homogéneas, ideologizadas y distantes de la realidad. Tercero, la gente desconfía de las instituciones políticas, en parte porque los funcionarios ya no comunican verdades objetivas sin vagas opiniones personales.

“La democracia degenera en demagogia, nos recordaría Aristóteles. Pero es preferible a la tiranía, respondería Winston Churchill”.

La desconfianza de la política entre la ciudadanía está comprobada. En el 2015, el Pew Center detectó que únicamente el 19 por ciento de los encuestados confía casi siempre en el gobierno federal de Estados Unidos. Según la Encuesta Mundial de Valores, un cuarto de los jóvenes entre 16 y 24 años considera que la democracia es mala o muy mala. En contraste, únicamente una sexta parte de los encuestados hace 25 años opinó lo mismo. El columnista conservador Don Levine interpreta estos resultados como un reflejo del sentido común entre los votantes jóvenes. Intuyen que los gobernantes no tienen las agallas ni la capacidad para corregir situaciones graves, como el desbordado déficit y el quebrado seguro social. Reconocen que los políticos prefieren ocultar realidades que son complejas o políticamente costosas para ellos, y enfocar su discurso en clichés y promesas doradas.

¿Qué lecciones sacamos de la encarnizada contienda al norte? La democracia degenera en demagogia, nos recordaría Aristóteles. Pero es preferible a la tiranía, respondería Winston Churchill. Debemos moderar nuestras expectativas del mecanismo para cambiar a los gobernantes cada cuatro años, no solo porque este medio puede degenerar, sino también porque las masas y los políticos no son omniscientes. Si no les ponemos freno, los votantes y los votados se inmiscuirán incómodamente en nuestras vidas privadas, y en el caso de los representantes provenientes de países con poderosos tentáculos, como Estados Unidos, pueden impactar incluso en personas ajenas a la decisión, como por ejemplo los guatemaltecos.

Artículos Relacionados

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

WP-Backgrounds by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann