Columnas, Fernando Carrera, Opinión — octubre 24, 2016 at 10:00 am

El Congreso depurable

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Se les dió la oportunidad a los diputados para que en este año dieran señales claras de que tenían vocación de cambio.  Un año para que demostraran que habían comprendido que fueron electos en el marco de un clamor ciudadano por tener gobiernos honestos, alejados de la corrupción, y firmes en la lucha contra la impunidad. Un año para desarrollar un mínimo instinto de sobrevivencia.   

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Pero no quisieron hacer eso y ahora creen que pueden hacer lo que les da la gana. Permitanme decirles esto: se equivocan señoras y señores diputados. No pueden hacer lo que les da la gana.  Y si quieren jugar con fuego, van a salir quemados.

Cuando los gobernantes pierden el respeto de los gobernados por actos viles y corruptos, la desobediencia civil se instaura como único medio para salvar a la democracia. Y la ciudadanía ha sido paciente este año, pero no confundan, señores diputados, la paciencia con la debilidad o la cobardía.

Así que si desean jugar con fuego y elegir una Junta Directiva que represente los intereses de los que luchan contra la justicia y a favor de la corrupción y la impunidad, allá ustedes.  Probablemente tengan los votos para hacerlo, pero esa victoria será una victoria pírrica. Ustedes están cavando su propia tumba.  Entre más fuertes se sientan, más débiles serán.  Y entre más empeño pongan en ganar, más perderán.

¿Quieren caminar hacia la oscuridad de la impunidad y la corrupción, en vez de caminar hacia el sol de la democracia, la justicia y la ciudadanía?  Denle no más. Salten con fuerza hacia el precipicio. Sin paracaídas y con entusiasmo. Estréllense contra el piso. Pero no digan después que no sabían qué hacían y que no imaginaban las consecuencias de saltar al vacío.  

Los que creemos en la justicia y el Estado de Derecho, y también creemos que la honestidad en la gestión pública debe ser la norma y no la excepción, no debemos desaprovechar esta oportunidad de oro que nos dan los diputados para mandarlos a su casa. Con inteligencia y buen paso, pero firmes y con fuerza, debemos empezar el movimiento para depurar el Congreso y sacarlo del espejismo en que viven. Y eso debemos hacerlo por el bien de la Democracia, el bien del Congreso, y la lucha decidida contra la corrupción y la impunidad.

Los partidos políticos en el Congreso que sí son aliados de la justicia deben unirse claramente y dar la batalla contra las fuerzas oscuras de la corrupción. Es el momento de una alianza política amplia contra la impunidad, donde los diputados que sí saben ubicarse, se deslinden de los que aún no entienden qué fue lo que sucedió en el 2015.  Es el momento para convocar a la ciudadanía de nuevo, formando un bloque estratégico con participación de la Procurador de Derechos Humanos y el Ministerio Público, y con el involucramiento activo de los medios de comunicación que perderían mucho en una Guatemala donde la impunidad y la corrupción recuperen la hegemonía. l

Llegó el momento de dejar de ser espectadores de nuestra historia, y volver a ser protagonistas del presente y el futuro de Guatemala. Llegó el momento de detener una vez más a los que quieren gobernar este país desde las cárceles y los pasillos oscuros de los poderes paralelos. Los ciudadanos libres no podemos ser gobernados por los que están presos, ya sea en una cárcel o en el marco estrecho de su conciencia oscura alimentada por el oportunismo y la corrupción.  

Ni esclavos que laman el yugo, ni tiranos que escupan tu faz.  Se le acabó el tiempo al Congreso, pero el tiempo de la Democracia apenas empieza.

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