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justicia, Nacionales, Política — octubre 28, 2016 at 4:00 pm

#GudyRivera, la reunión que provocó su condena

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El exdiputado Gudy Rivera junto con el abogado Vernón Gonzalez fueron condenados a prisión hoy por sus intentos de sobornar a la exmagistrada Claudia Escobar en octubre de 2014. Rivera recibió una sentencia a 13 años y 4 meses de prisión, mientras González una de 5 años. Hace dos años en una oficina ubicada en la zona 10 cambió  la historia de estos dos hombres, de la abogada, pero además de las cortes y juzgados del país.

Esta es la historia de lo que ocurrió durante aquella conversación. Lo que quedó grabado, a pesar de que los acusados se opusieron a que el audio que Escobar grabó durante la reunión se constituyera como evidencia, fue considerado válido por la gueza Bélgica Deras.

La nota fue publicada en la edición 76 el 24 de octubre de 2014.

Elegir un magistrado no es cuestión de currículos. Tampoco es asunto de carrera judicial ni de universidad. Visitar a un político es la llave de entrada, le dijo el diputado Gudy Rivera a la magistrada Claudia Escobar la víspera de la elección de Corte de Apelaciones. La jueza grabó con su tableta digital la plática en la cual el congresista la motivó a resolver a favor de Roxana Baldetti, vicepresidenta de la República y, a cambio, le garantizó su reelección. El audio, a cuya transcripción tuvo acceso ContraPoder, es la prueba angular en la denuncia de Escobar contra Rivera.

La exmagistrada Claudia Escobar grabó la conversación con la que acusó a Gudy Rivera de tráfico de influencias.

La exmagistrada Claudia Escobar grabó la conversación con la que acusó a Gudy Rivera de tráfico de influencias.

Hay que entender el ambiente político y jurídico alrededor del domingo 28 de septiembre para comprender el significado de la conversación del diputado Gudy Rivera, la magistrada Claudia Escobar y el abogado Vernon Eduardo González, durante su encuentro en una oficina en la zona 10.

Captura de pantalla 2016-03-09 a la(s) 10.55.09La versión de la magistrada detalla que González, compañero suyo en la Universidad Francisco Marroquín, le envió un mensaje de texto a su teléfono celular para proponerle que se reunieran. ¿El motivo? La “elección de magistrados” decía el aviso. Ella prefirió responderle con una llamada y le propuso que llegara el lunes a su despacho, pero ante la insistencia de González de que era urgente que se vieran el fin de semana, la jueza accedió. González propuso reunirse en su oficina.

Elección de magistrados. Esas palabras no solo marcaban las prioridades de la abogada, sino que señalaban la agenda jurídica y política del país: cada cinco años el poder judicial se ve sometido a elecciones que definen a los integrantes de las máximas cortes del país. Los diputados habían seleccionado ya a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y se preparaban para elegir las Corte de Apelaciones.

Los congresistas eligen de una lista de nominados que llega al Congreso de la República prepa- rada por comisiones postuladoras que laboran en la calificación de los candidatos. En el 2014, 1 mil 256 abogados depositaron sus currículos en dichos órganos. Y la última semana de septiembre, los parlamentarios recibieron los listados: 26 abogados entre quienes eligieron a 13 magistrados para la Suprema Corte y 252 para integrar con 126 juristas las Salas de Apelaciones.

Se escucha simple, pero este proceso que llegaba a su final, culminó con una serie de impugnaciones que señalaban desde vicios de cómo los postuladores definieron las puntuaciones de los candidatos, hasta las denuncias de prácticas corruptas entre los electores.

Esos hechos antecedían a la reunión del domingo 28. Entre el mensaje y el encuentro, González le comunicó a Escobar que a la cita iba a unirse el diputado Gudy Rivera. Escobar contrapropuso encontrarse en la oficina de su esposo, Eugenio Fernández, quien la persuadió para que el acercamiento sucediera en un espacio seguro para ella.

La magistrada iba a encontrarse con dos miembros clave para el Partido Patriota (PP): Rivera, expresidente del Congreso, miembro y fundador de la agrupación política; y González, suplente del Comité Ejecutivo Nacional.

¿Para qué querían hablarle? Escobar ha contado que creyó que la conminarían a desistir de su impugnación ante los electores, la cual era la antesala para pedir un amparo ante la Corte de Constitucionalidad y detener la elección de magistrados. Ella había sido activa en el proceso: controlaba paso a paso las decisiones de los postuladores.

Al diputado, no obstante, la elección de magistrados le importaba menos. Llevaba otra preocupación: el PP había sido suspendido durante seis meses por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la resolución anulaba a la vicepresidenta Roxana Baldetti como secretaria general del partido. Una sanción que equivalía a sacarlos de la jugada, decían los expertos, un golpe con consecuencias caras.

Las baterías de los abogados patriotas estaban al máximo para pelear contra dicha resolución: interpusieron cuatro amparos. Y uno llegó a la sala de la magistrada Escobar.

González vio claro los afanes: por un lado estaban los amparos; por el otro, la elección de magistrados: “Mirá que coyuntura tan complicada… porque ahorita todos los candidatos a magistrados buscan ser reelectos en el Congreso… yo le hablé a los amigos, les dije, miren, yo conozco una amiga que va a ver esta situación (el amparo)”.

Ese era el ambiente jurídico y político que rodeaba este encuentro. Primero llegó el abogado González y ocho minutos después se incorporó el diputado Rivera. El abogado le presentó a su excompañera de universidad:

González: Estudiamos juntos hace varios años (…) muy buena estudiante la verdad.

Rivera: Se nota, es pilas.

González: Olvidate, siempre ha sido muy técnica. Sigue siendo coordinadora de la Maestría
de Derecho Corporativo de la Universidad Rafael Landívar. La verdad es que nos ha hecho muy orgullosos.

González: Te casaste rapidísimo.

Escobar: También.

Rivera: Es que mujer guapa, rápido se casa.

Y, como sucede con cualquier conversación entre guatemaltecos, se preguntaron en dónde estudiaron e indagaron si había conocidos en común. Ya roto el hielo de la presentación, Escobar preguntó: “¿Cuál es la preocupación… para hacerlos moverse un domingo?”.

Rivera tomó la palabra y explicó sus problemas. La proclamación del precandidato oficial, el exministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi, procuró la anulación del partido. Esa masiva fiesta en la Plaza de la Constitución, comparada solo con un concierto, donde los políticos hablaron y menearon las caderas al ritmo de la canción del verano “Caballito de Palo”, los tenía con la cara larga. Lo que un día fue festejo, se tornó en aflicción.

El diputado se quejó de que todos hacían lo mismo, o sea campaña electoral anticipada, pero solo el partido oficial pagaba consecuencias que él consideraba injustas y desajustadas con la ley: los habían suspendido y además habían anulado a su secretaria general. En el salón donde ocurrió el encuentro, Rivera recorrió las leyes, le mencionó a la magistrada los principios elementales que aprendió cuando estudió derecho: “Hasta el asesino más grande del mundo tiene derecho a ser citado, oído y vencido en juicio”. En cambio los patriotas no. El TSE ni siquiera los citó ni los escuchó, de tajo los sancionó. “Ni nos llamaron y no nos dijeron nada, sino de la noche a la mañana vienen con esta notificación. A raíz de eso presentamos un amparo donde solicitamos el amparo provisional en este caso a la magistratura suya”, dijo Rivera a Escobar.

Tanto González como Rivera citaron a la magistrada los artículos que les daban la razón.
El TSE emite resoluciones más políticas que jurídicas, se quejó el diputado. Y así hablaban Rivera y González con Escobar ese domingo. Un amparo era lo que necesitaban para anular la sanción. Un amparo provisional podía revertir esa injusticia. Solo que urge, le dijo Rivera a Escobar, no pueden pasar dos días sin que la historia cambie.

Rivera: Nosotros por supuesto que vamos a presentar igual el amparo ante la Corte Suprema de Justicia, está caminando, pero tenemos el problema, Claudita, es de que la Corte Suprema de Justicia va a cambiar en estos días…

Escobar: Sí, claro.

Rivera: Yo he hablado con algunos magistrados y (me piden): “Preséntenlo aquí, si miren, muchá, si viene con nosotros definitivamente les damos el amparo provisional…”. Lo que nosotros no queremos es que mañana lunes en la tarde, o el martes, le estén notificando a Roxana: “está cancelada como secretaria general”.

En este punto de la conversación está claro que Escobar tiene en sus manos las cargas del diputado Rivera. La plática va a orientarse ahora hacia los afanes que los jueces sufrían esos días. En 48 horas los congresistas iban a elegir a los nuevos 126 magistrados de Salas de Apelaciones. La semana anterior, Escobar había quedado fuera del listado de nominados para la Corte Suprema después de que, inexplicablemente, se perdiera su acreditación del doctorado.

González: Y ¿ustedes resuelven por consenso la resolución del otorgamiento o denegación del amparo provisional?

Escobar: Nosotros tenemos por política no otorgar amparo provisional … y así lo hemos mantenido salvo raras excepciones donde debidamente se justifique.

Escobar: Mañana nosotros lo vamos a analizar y a ver en medio de las carreras y reuniones en las que estamos involucrados por este tema de las comisiones (la elecciones de magistrados).

Rivera: Ustedes no tienen por qué correr, hombre, nosotros elegimos martes, voy a recibir mañana a algunos colegas suyos.

Escobar: Nosotros pedimos una audiencia con los jefes de blo- que, pero yo creo que ya no nos la van a conceder.

González: No va a dar tiempo.

Rivera: Claudita, esto no es currículo. No es universidad, usted sabe cómo funciona esto aquí ya.

Escobar: Lo sé, claro, si ya viví esa experiencia.

(Foto: Luis Soto - CP)

(Foto: Luis Soto – CP)

Rivera: (…) Así funciona esto aquí, “yo porque tengo mejor currículo”, no, aquí no pasa esto.

La charla sigue. Escobar está grabando la conversación en su iPad, el cual estuvo sobre la mesa alrededor de la cual se dio la charla.

Rivera: ¿Cuál es su nombre completo, Claudita?

Escobar: Claudia Lissette Escobar Mejía.

González: Gudy está en el grupo de la gente que decide eso… En la instancia de jefes de bloque (ante la cual Escobar solicitó las reuniones oficiales) está Juan José Porras… Juan José solo llega a ejecutar la instrucción que le dan.

Rivera: No se preocupe que la vean conmigo porque hoy todos los magistrados están con los políticos.

Escobar: Es lo que toca, realmente es nuestro sistema.

Rivera: Si usted quiere seguir ahí, tiene que visitar algún político y hoy, mire usted, se tomó la decisión de que solo fueran dos partidos los que decidieran.

Escobar: Claro.

Rivera: Los candidatos de UNE, de CREO, de Roberto Alejos quedaron fuera.

González: Todos los partidos enanos, no.

Rivera: Cuesta mucho la elección. Imagínese sentarse con tantos. Entonces es mejor: “Muchá, esta es mi lista. Quiero ver tu lista… Mitad cada uno. Vámonos”. Creo que tenemos chance para poder presentar 63 cristianos. Espero que esos 63 sean la sala de ustedes.

Escobar: Ojalá.

La despedida se dio como es usual: el diputado dejó su número de celular a la magistrada y ella se despidió. Su tableta registraba 44 minutos de conversación grabados. ¿Por qué grabó? Ella ha explicado que ante la incertidumbre del propósito de la reunión, ella prefirió prepararse de esa manera.

La grabación se convirtió en prueba en la solicitud de antejuicio que Escobar, auxiliada por la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), planteó contra el diputado Rivera. Ambos, jueza y diputado, deberán responder en el proceso de investigación a las preguntas que se han levantado con ocasión de la denuncia: ¿Por qué ella accedió a la reunión? ¿Por qué grabó? ¿Por qué el diputado tenía la urgencia de que la vicepresidenta no fuera siquiera notificada de su anulación como secretaria general del PP? Y ¿cómo ocurrió esa negociación de listados de magistrados? Son apenas las primeras interrogantes.

La charla con el diputado y el abogado duró apenas 44 minutos, 44 minutos que registran una historia perpetuamente murmurada en los juzgados.

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