Economía — octubre 28, 2016 at 6:00 pm

Pavel Centeno, su última entrevista con ContraPoder

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Esta mañana, el exministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, murió en un enfrentamiento armado en el condominio donde residía. El Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG) allanaron su casa a raíz de una investigación en un caso que sigue contra directivos del Banco de los Trabajadores (Bantrab).

Centeno habló con ContraPoder hace tres años, a raíz de su renuncia y explicó las diferencias que tuvo con el presidente Otto Pérez Molina sobre cómo se debía aumentar la recaudación tributaria. Eso provocó su salida, contó entonces.

Foto: Dafne Perez/Contrapoder

El ingreso al condominio donde el exmnistro Pavel Centeno murió en un tiroteo con fiscales y policías. Foto: Dafne Perez/Contrapoder

Por: Juan Luis Font y Jessica García Kihn ContraPoder

*Publicado el 17 de octubre de 2013, en la edición 25 de ContraPoder.

El presidente Otto Pérez Molina confirmó la renuncia de Pavel Centeno un día después de haber anunciado la intervención de la Superintendencia de Administración Tributaria. El ahora exministro de Finanzas Públicas asegura que dejó el despacho por problemas de salud. Pero admite que su propuesta para combatir el contrabando era distinta a la adoptada por el mandatario.

¿Cuál es la razón fundamental de su salida?

–Mi decisión se debe a un problema de salud congénito que se complica en momentos de tensión. Estuve 21 meses en el cargo e hice un buen trabajo. Fue difícil. Ahora debo pensar en mí.

¿Qué provocó la tensión?

–El hecho de no tener recursos. No tienen idea lo que significa lidiar todos los días con peticiones de ministerios, secretarías, direcciones, alcaldías… Todos se quejan por la falta de fondos y algunos incluso amenazan con tomar medidas. Sin embargo, el responsable de los ingresos no es el Ministerio de Finanzas sino la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).

Pero algo tuvo que ocurrir el miércoles, 16 de octubre, para que la tensión subiera.

–Hace algunas semanas presenté mi renuncia al Presidente. Estábamos esperando el momento adecuado para hacerla pública. Pero, según me contaron, la información se filtró desde Casa Presidencial. Algunos dicen que fue el Secretario de Comunicación Social y otros, atribuyen la información al Presidente y al sector privado. La noticia se difundió de tal manera por las redes sociales que (Otto Pérez Molina) decidió confirmarla.

Su renuncia trascendió un día después del anuncio de la intervención de la SAT.

–Es una coincidencia terrible. Lo que sí es cierto es que la propuesta que yo hice fue intervenir las aduanas y no la SAT. Son dos cosas distintas. Mi propuesta era técnica, incorporaba tecnología y, además de la administración tributaria, involucraba a cuatro ministerios. Se basaba en la Ley de Orden Público que contempla el estado de prevención. Las fuerzas de seguridad son necesarias para controlar los recintos aduaneros.

¿Eso significa que la militarización de las aduanas se convirtió en la intervención de la SAT?

Así es.

¿Y que usted no estaba de acuerdo con sustituir al directorio de la superintendencia?

–No se trata de que esté o no esté de acuerdo. El año pasado, cuando tuve los conflictos con Miguel (Gutiérrez), pensé en intervenir la SAT y solicité un análisis legal. La conclusión fue que no podía. Pero puede ser que ahora hayan encontrado una salida. No digo que intervenir la SAT sea bueno o sea malo. Simplemente que es necesario hacer una evaluación técnica. Lo importante es mejorar la recaudación. Se pierde muchísimo dinero en las aduanas.

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¿Cuál fue el obstáculo legal por el que, el año pasado, usted descartó la idea de intervenir la SAT?

–Los abogados decían que no se podía intervenir una entidad pública. La discusión se complicó y desistí de presentarle una propuesta al Presidente.

Pero hay instituciones públicas que han sido intervenidas.

–No soy abogado. No conozco el tema a profundidad. Se podría armar una cátedra sobre eso.

¿Estuvo de acuerdo el nombramiento Claudia Méndez Asencio como Intendente de Aduanas?

–No la conozco, no sé cuál es su trabajo ni qué hizo en el pasado. Ésa fue una decisión del Superintendente. Yo me enteré el día que la nombraron. Desafortunadamente, a pesar de que el Ministro de Finanzas es el Presidente de la SAT, no tiene potestad sobre las cuestiones administrativas. Está de manos atadas.

Parece que le molesta haber sido excluido de decisiones fundamentales en materia de recaudación y, al mismo tiempo, haber tenido que dar la cara ante las instituciones públicas que exigen recursos.

–Sí. Fue por eso que el año pasado, dentro del paquete de transparencia, presenté una iniciativa para reformar la Ley Orgánica de la SAT. Me criticaron muchísimo. Decían que yo quería imponer al superintendente.

¿Y era así?

–Pues sí. Si el Ministerio de Finanzas depende de lo que haga la SAT, ¿por qué no puede tener control sobre ella?

¿Fue decisión suya nombramiento de Carlos Muñoz como Superintendente de Administración Tributaria?

–No. Él fue una de las tres personas propuestas por el directorio. El presidente Pérez Molina lo eligió. Es el que tenía más experiencia y conocimientos en cuestiones tributarias. Pero no ha logrado recomponer el capital humano de la institución. La SAT está desmantelada.

¿Y quién la desmanteló?

–Miguel Gutiérrez despidió a 436 personas y nombró en las aduanas a personas que no sabían absolutamente nada de aduanas. Pero no le echo la culpa a él del problema. Eso viene desde hace muchísimos años.

¿Es cierto que usted es uno de los ministros de Estado que está interesado en convertirse en concesionario del servicio de escaneo en las aduanas?

–No. Solo negocié con el Departamento de Estado y la Oficina de Aduanas de Estados Unidos. Me ofrecieron el equipo, pero tenía que presentar un plan general para ponerlo a funcionar. Y hace dos semanas, el embajador (Arnold Chacón) me reiteró el apoyo de su gobierno.

¿Entonces no hay interés pecuniario?

–Lo desconozco. Ningún ministro se me ha acercado para decirme que está interesado en comprar los escáneres. Además, no es necesario comprarlos. Estados Unidos renueva sus escáneres cada cierto tiempo aunque estén en buenas condiciones.

¿Está de acuerdo la viceministra María Castro en asumir el cargo?

–Hace un mes acordamos que, después de mi renuncia, ella se quedaría dos o tres semanas al frente del despacho. De hecho, ella ya estaba en funciones porque yo estaba suspendido por problemas de salud.

¿Y el viceministro Dorval Carías?

–No quiere asumir el cargo. Y tampoco Marco Antonio Gutiérrez. Pero todos coincidimos en que es necesario que la transición sea adecuada. El Presidente no debería demorar más de tres semanas para nombrar a mi sustituto.

Usted se va del Gobierno en un momento crucial. El Congreso no ha aprobado los préstamos del BID y el Banco Mundial ni el presupuesto de ingresos y egresos del Estado para 2014.

–Eso ya no depende de mí. Es responsabilidad de los diputados.

¿En qué situación deja las finanzas públicas del país?

–En una situación delicada. Pero la solución no depende de que yo me quede o me vaya. La solución depende de que el Congreso decida quitarse su traje político y piense en Guatemala. Están ahorcando al Estado. La población no recibe los bienes y servicios que tiene que recibir.

¿Cuál es su futuro profesional?

–Voy a México para que me hagan unos chequeos médicos y luego vuelvo a buscar trabajo. Pero no creo que vaya a regresar al servicio público.

¿Y al mundo político?

–No, por supuesto que no. No voy a ser candidato a diputado ni presidente del Banco de Guatemala. Tampoco voy a optar por un cargo de elección popular.

 

 

 

 

 

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