string(0) "" string(53) "http://contrapoder.com.gt/la-insensatez-de-las-urnas/"
Columnas, Gustavo Berganza, Opinión — noviembre 3, 2016 at 11:00 am

La insensatez de las urnas

por

Las razones para rechazar a Hillary Clinton, muestran un avance peligroso de tendencias premodernas en la cultura estadounidense.

 Foto: Andrew Harnick/AP

Foto: Andrew Harnick/AP

Puede ser machismo o conservadurismo, pero el hecho es que las razones que dan los estadounidenses para rechazar a Hillary Clinton y apoyar a Donald Trump son modélicas en insensatez.

Hay una explicación que puede servirnos para empezar a entender la repulsión que genera Clinton en algunas personas: es una mujer que rompe con el estereotipo deseable de las mujeres. Le gusta el poder y tiene una carrera en la que ha mostrado que puede ejercerlo, aunque no necesariamente con buenos resultados.

Ha debido cargar con el ridículo y la vergüenza ocasionados por las infidelidades de su esposo. Fueron varios los casos, y el más reciente de ellos cuando Bill Clinton era presidente y estuvo a punto de perder el cargo. El desliz sirvió de combustible para que se quemaran los escasos puentes que existían entre republicanos y demócratas.

A Hillary le ha tocado abrir brecha en una sociedad en la que, a pesar de la elevada escolaridad que han alcanzado las mujeres y de la gran visibilidad que tienen muchas en la política, las empresas y el arte, se espera que el papel de ellas sea secundario al del hombre.

Una mujer así, con esa energía, ambición, inteligencia, formación y capacidades intimida a los hombres. Algunos han llegado a calificarla de marimacha. Susan Faludi,

en una columna publicada el 29 de octubre en The New York Times (How Hillary Met Satan), nos recuerda que fue Pat Buchanan, en la convención republicana de 1996, quien dijo: “Es bien sabido que Hillary Clinton perteneció a un culto satánico, del cual todavía forma parte”.

En esa convención se le acusó de ser la causante de la muerte de su amigo y exsocio Vince Foster –quien en realidad se suicidó– y se dijo, sin base alguna, que también debía otras vidas más.

Recientemente, se le ha señalado de corrupción por las donaciones que recauda la Fundación Clinton. Sus detractores afirman que quienes dieron dinero, tuvieron acceso fácil al Departamento de Estado, algo que no se ha comprobado.

Por supuesto, Clinton ha tenido errores en su carrera como política. El más grave, haber utilizado un servidor privado para manejar su correo electrónico como secretaria de Estado. Y luego, la negativa a divulgar el contenido de los discursos que dio ante banqueros de Wall Street. Dos decisiones que la pintaron como descuidada, opaca y protectora de los banqueros.

En las encuestas, sorprende comprobar la facilidad con la que el elector estadounidense ha creído, gracias al rechazo que le despierta ver a una mujer compitiendo por la Presidencia, la leyenda negra construida alrededor de Hillary Clinton. Por ejemplo, una encuesta realizada en Florida por Public Policy Polling y divulgada el pasado 14 de octubre, tiene una pregunta absurda: “¿Piensa usted que Hillary Clinton es realmente un demonio? Pero más absurdo es que entre los votantes de Florida, haya habido un 19 por ciento que diga que sí, y un 14 por ciento, afirma no estar seguro. Entre quienes votan por Trump, la creencia de que Hillary es Satán es mucho mayor: el 40 por ciento así lo cree.

La misma encuesta nos dice que el 40 por ciento de los electores considera que Hillary Clinton debiera estar en prisión. El porcentaje se eleva al 84 por ciento,entre quienes apoyan a Trump. Y esto, a pesar de que no se le acusa de haber incurrido en delito alguno.

En Guatemala, uno no se sorprende de cosas como esta ya que es un país con baja escolaridad, en donde la ciencia y la razón no son el primer recurso al que la gente común y los políticos recurren para argumentar. ¿Pero en Estados Unidos? En un país con una escolaridad promedio de 12.7 años y que es el que más Premios Nobel ha ganado en disciplinas científicas, los argumentos que se manejan en la campaña electoral son síntoma del retroceso y disparan las alarmas acerca de que en el país más poderoso de la tierra, se elija al próximo gobernante con esta carga de supersticiones y prejuicios.

Esperemos que el próximo martes prive la cordura y no sea Donald Trump el electo.

Artículos Relacionados

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

WP-Backgrounds by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann