Así me convertí en... — noviembre 6, 2016 at 6:00 pm

Así promovemos la lectura

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Entrenamos a los maestros para que atrapen a sus alumnos con los libros. Para que les enseñen a razonar, a ser creativos, a disfrutar de la lectura y comprender que solo por medio de la educación podrán romper con el ciclo de la pobreza. Escrito por Elsa Coronado, a partir de la entrevista con Howard Lobb, director de Desarrollo de Aliados de Cooperación por la Educación (Coed).

Foto: Dafne Pérez - CP

Foto: Dafne Pérez – CP

Mirza Siliézar es una de las maestras que se incorporó este año a nuestro programa Cultura por la Lectura. Ella aprendió cómo hacer de su clase un lugar atractivo para que los niños quieran aprender a leer. Las paredes del salón en donde imparte primero primaria están tapizadas con los dibujos de sus 29 alumnos. En pliegos de papel manila armaron sus propias obras, porque ella les enseñó que también pueden ser escritores y contar historias.

La maestra lleva seis años asignada al mismo grado en la aldea San José El Yalú, Sumpango Sacatepéquez, pero la experiencia de este ciclo fue diferente. Sus niños perdieron la timidez más rápido y no se inhiben para responder o participar en alguna actividad. En una de las sesiones
de lectura, ella escogió un libro informativo sobre las vacas. Les hizo cuernos y una cola a cada niño, para que pudieran dramatizar la canción de La vaca Lola.

Con la música refuerzan el aprendizaje de una manera divertida, y han tenido 30 libros a su disposición para hacer diferentes actividades
 este año. En ese salón no hay caras tristes ni días aburridos. Los pequeños ríen, levantan la mano para responder preguntas, bailan, cantan, dibujan, repiten los sonidos de las letras y aprenden a trabajar en grupo.

Los niños que han participado en Cultura por la Lectura tienen más habilidades en comprensión y redacción y eso les asegura un futuro exitoso en el resto de sus estudios.

Desde 2008, cuando implementamos este programa, han sido capacitados 500 profesores. Este año hay 38 escuelas rurales con acceso a libros y a nuevas metodologías de enseñanza.

Nos hemos enfocado en las áreas más propensas a la deserción escolar, como El Yalú, porque es común que los niños abandonen los estudios para ayudar a sus padres a trabajar, en especial en las labores de cosecha. Lo que buscamos es que aunque se ausenten temporalmente para cumplir con esas tareas, se sientan animados a volver y quedarse para terminar toda la primaria.

Con ocho años de experiencia, podemos decir que los niños que han participado en Cultura por la Lectura tienen más habilidades en comprensión y redacción y eso les asegura un futuro exitoso en el resto de sus estudios. Este programa nos permite reconocer el potencial de alumnos de escasos recursos que podrían optar a becas para comenzar la secundaria y luego diversificado.

Al final todo es una cadena, porque si logramos niños mejor preparados en la primaria, tendremos más jóvenes graduados, que podrán cambiar el futuro de sus familias.

Foto: Dafne Pérez - CP

Foto: Dafne Pérez – CP

Otros datos de COED

  • Jeffrey Berninger y su hermano Joseph fundaron Cooperación para la Educación (Coed) en 1996. Empezaron con una dotación de textos para la escuela de la aldea La Labor, en San Pedro Ayampuc. El proyecto sigue vigente, ahora en 184 institutos.
  • Los Berninger captan patrocinios para proveer libros y han enseñado a
los beneficiarios a hacer sostenible el programa.
Los padres de los alumnos pagan una cuota de Q33 por cada libro de matemáticas, ciencias sociales, naturales y lenguaje. Con los fondos se aseguran la renovación de los textos cada cinco años.
  • En 20 años, Coed ha tenido impacto en 162 mil 700 alumnos de primaria, básico y diversificado. Desde 2005, 113 han concluido los básicos a través de becas y 62 el diversificado.
  • El mismo sistema se emplea para llevar tecnología a
las escuelas. El programa
 de Tecnología Educativa comenzó en 2001 y este año ha instalado centros
de computación en 39 establecimientos. Coed consiguió apoyo de Microsoft para las licencias de los equipos, y los padres costean con una cuota mínima el mantenimiento, la contratación de un maestro y la renovación de los equipos cada cinco años.
  • Empresas, clubes rotarios y personas individuales apoyan la educación en Guatemala. Ellos apadrinan a los niños con becas, aportan US$70 cada mes durante tres años para cubrir los gastos de libros, uniformes y cuotas de matrícula.

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