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Nacionales, Seguridad — noviembre 10, 2016 at 1:00 pm

Los hijos que nadie quiere

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El hogar estatal Virgen de la Asunción, del que se fugaron 40 jóvenes en octubre de 2016, es un lugar desbordado. Atiende al doble de niños y jóvenes para los que tiene capacidad. Pero es el único centro al que pueden llegar los hijos abusados y maltratados y también los que son despreciados porque cometieron delitos. Víctimas y victimarios conviven en el mismo lugar.

Foto: Luis Soto/Contrapoder

Foto: Luis Soto/Contrapoder

Teresa* llegó hace poco más de un mes al hogar estatal. Fue el único lugar en donde la aceptaron. La Procuraduría General de la Nación (PGN) y el Ministerio Público (MP) trataron de ubicarla en uno de los hogares privados que reciben niños y jóvenes remitidos por los juzgados de la niñez de la capital, pero por las referencias de su pasado, la rechazaron.

La joven tiene 17 años y está embarazada. Lo que ella conocía como familia, era una clica de la mara 18, de la que finalmente huyó. En esa pandilla ella cumplía el papel de sicaria. Mató por encargo y hasta ahora, no tuvo que rendir cuentas por ese crimen. Pero ahora es víctima de la violencia en la que quedó envuelta, y su vida corre peligro.

Foto: Luis Soto/Contrapoder

Foto: Luis Soto/Contrapoder

El día en que se escapó de la pandilla, buscó ayuda porque a su hermana menor la tenían retenida en una casa de la zona 18. Teresa no conseguía paz, porque temía que a su única familiar la pudieran matar.

La Policía, la PGN y el MP lograron rescatarla y ahora las dos están en el hogar estatal Virgen de la Asunción, ubicada en San José Pinula. La última referencia de este lugar, es que varias jóvenes han huido debido a maltratos, el hacinamiento y las agresiones de otras jóvenes con perfil de delincuentes. Teresa no tiene a dónde más ir y no quiere tener a su bebé en la calle.

Como ella, muchos jóvenes delincuentes llegan y se mezclan con los que han sido abusados. La Secretaría de Bienestar Social (SBS) que administra este lugar, no puede negarse a recibirlos. Aunque esto suponga tenerlos hacinados y mezclar a los que son víctimas, con los que tienen perfil de victimarios.

La evasión

La madrugada del 29 de septiembre 31 mujeres jóvenes se fugaron. Armaron un motín porque, según el relato de algunas que fueron encontradas, en ese lugar no se puede vivir bien. Hay denuncias de monitores agresores, pero también de acoso de jóvenes con antecedentes delictivos que se agrupan para agredir a las más débiles. O que incluso, entran al hogar con el objetivo de reclutar a nuevos elementos para las pandillas.

Los registros de esta entidad indican que aunque tienen capacidad para 400 niños, actualmente hay 406 hombres y 376 mujeres. La cifra varía cada día, por los nuevos ingresos y por los que deciden irse o mejor dicho, escapar. El único criterio que se usa para ubicarlos en los cinco espacios que tienen a disposición en ese hogar, es la edad.

Hombres y mujeres viven separados. Los que tienen 6 hasta 12 años se ubican en un área llamada Mis princesas y Eliza Martínez. Los de 13 años hasta un día antes de cumplir la mayoría de edad, están en San Gabriel y Mi Hogar. En este último ocurrió la evasión masiva el mes pasado.

Hay otro espacio designado específicamente para niños con discapacidad. Casi todos los niños que ingresan a cualquiera de los cinco sectores tienen padres biológicos que no los pueden o no los quieren cuidar. Se supone que al entrar a cualquiera de esos edificios deberían encontrar un refugio, pero el panorama con el que se topan no es agradable.

En esos dormitorios deben dormir hacinados y convivir niños violados con aquellos que han sido acusados de cometer delitos sexuales. O víctimas de maltrato con aquellos a los que sus padres tachan de violentos y rebeldes.

Para atender a toda la población hay 158 educadores, nueve maestros, 21 personas en el área médica y siete terapistas del lenguaje. La directora de la SBS, Mareny Mérida, aseguró a principios de semana que buscan una solución para la sobrepoblación que atienden. Pero de momento, si un juez decide enviar a más niños rescatados, no se pueden negar.

El procurador de la Niñez, Harold Flores, considera que el problema de la niñez y adolescencia debería ser considerado como un problema social y no solo como una responsabilidad del Estado. “No se trata solo de presupuesto, aquí está comprometido el futuro de la sociedad del país. ¿Tenemos que pensar qué vamos a hacer con estos jóvenes agresores? ¿Podemos rescatarlos o son el futuro perdido del país?”, se pregunta.

300 empleados en el hogar Virgen de la Asunción

personal virgen de la asunción

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