string(0) "" string(48) "http://contrapoder.com.gt/hoy-es-el-cambio-leal/"
Columnas, Estuardo Porras Zadik, Opinión — noviembre 17, 2016 at 7:00 am

Hoy es el cambio real

por

¿Estamos preparados para enfrentar la repatriación de los guatemaltecos en el Norte?

Foto: Luis Soto/Contrapoder

Foto: Luis Soto/Contrapoder

¿Qué pasaría si el presidente electo de los Estados Unidos de América, Donald Trump, cumpliese sus promesas de campaña deportando de forma masiva a los guatemaltecos que residen ilegalmente en ese país y vedando su entrada con la construcción de un muro?

Los países del Triángulo Norte –El Salvador, Guatemala y Honduras–, ponen en marcha el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte con la consigna de crear las condiciones de desarrollo que permitan el arraigo de sus pobladores a su propia tierra. La falta de oportunidades en el ámbito laboral y económico, la creciente ola de violencia y la tan añorada reunificación familiar han convertido al migrante en el mayor generador de divisas y en el sustento de nuestras economías. Una repatriación sería devastadora para nuestros países, ya que los escasos avances que se han logrado de esta gran alianza, son insuficientes. No existen cambios sustanciales en la oferta de oportunidades y de progreso para la población, que nos permitan ofrecer una mejor calidad de vida y revertir la necesidad de migrar. Los inconformes ya no podrán buscar oportunidades en tierras lejanas, y por primera vez en la historia, los que nos quedamos no contaremos con una válvula de escape.

Más de cinco millardos de dólares han sido capaces de generar un espejismo de la realidad de nuestra economía. En un país en el que el 60 por ciento de sus pobladores son pobres, y de estos 40 por ciento vive en pobreza extrema, las remesas familiares han sido el único paliativo. La pobreza no es nueva en Guatemala, y por cien años el 60 por ciento de su población se ha mantenido sumida en ella. Esta realidad está por cobrar su factura. Sin remesas, nuestra realidad tendrá que afrontarse sin espejismos. Un plan que se suponía sería ejecutado con el pasar del tiempo y mientras se sentaban las bases que permitiesen su exitosa realización, aparenta venirse abajo.

“Lo que promete ser una experiencia apocalíptica, en realidad podría convertirse en el catalizador del cambio”.

Esta amenaza se ha convertido en un tema de pánico entre los migrantes y, más aún, entre la población que depende de sus remesas en los países de origen. Las economías de cientos de miles de hogares que en la realidad sobreviven gracias al constante flujo de dinero proveniente de la labor de sus familiares en el extranjero, tendrán que depender exclusivamente de la economía nacional. ¿Está nuestra economía lista para afrontar este cambio estructural? Definitivamente no, pero bajo estas condiciones el resultado será problema de “todos” y al “todos” ser afectados por igual, nos veremos forzados a abordar la problemática con menos divisiones. Por primera vez en nuestra historia, un país pobre nos afectará a todos por igual.

Lo que promete ser una experiencia apocalíptica, en realidad podría convertirse en el catalizador del cambio. Sin un salvavidas económico que permita que continuemos atascados en un pasado ideológico, en propuestas líricas, en divisionismos sectoriales, en defensa de modelos que con el pasar del tiempo han demostrado ser contraproducentes y en tanques de pensamiento que defienden sus intereses sin la empatía que el verdadero desarrollo requiere, nos veremos forzados al diálogo, a la apertura y a encontrar soluciones en consenso. No nos queda otra y puede ser que las acciones de Donald Trump nos hagan plasmar los puntos de convergencia que hemos sido incapaces de encontrar.

La soberanía de Guatemala esta en nuestras manos. En un futuro muy cercano, podríamos afrontar la deportación masiva de cientos de miles de guatemaltecos que dejarán de mantener nuestra economía a flote. Las prácticas nocivas de una historia que habla por sí misma y de las que ningún sector se puede escapar, serán más sensibles y por ende menos tolerables. El desarrollo económico será inminente para lograr el desarrollo social que pueda atender a una población que, de manera abrupta, está por cortar el cordón umbilical. Solo unidos y tendiendo puentes, seremos capaces de enfrentar lo que se nos avecina. Salgamos de nuestra zona de confort y empecemos antes de que sea demasiado tarde.

Artículos Relacionados

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

WP-Backgrounds by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann