Blog de Mamá, Blogs, Uncategorized — noviembre 22, 2016 at 4:20 pm

Ser madre y no morir en el intento

por
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Obtener un grado académico o ejercer una profesión implica años de esfuerzo, desvelos, sinsabores y tropiezos, requiere de coraje y sobreponerse a los momentos críticos pero ya como mamá de dos hijos, puedo afirmar que ni lo uno ni lo otro se comparan con ser madre.

Por algo la expresión ¡ala madre! que utilizan bastante los patojos para referirse a algo jodido. Al estudiar una carrera, si no nos parece pues nos cambiamos a otra o le dedicamos un poco más de esfuerzo, o si se trata de un empleo, sacamos fuerzas de flaqueza y si no se puede, está la opción de ir en busca de uno nuevo.

Ser madre, no, es para toda la vida, desde el momento del alumbramiento, no hay vuelta atrás, ni de decir hasta ahí llego. Ahora que empiezo de nuevo en esta faceta de ser mama con un bebé de seis meses, vuelvo a recordar lo mucho que cuesta criar un hijo. En desuso quedan las duchas de más de 8 minutos, las idas al baño son tipo flash, el bebé demanda y no sabe si una ya almorzó o si ya se bañó.

Primero los desvelos, luego problemas que se presentan con la lactancia materna, que para algunas es de lo más difícil de esta etapa, y qué decir de las salidas, al inicio prácticamente en cuarentena, si fue parto con cesárea o normal, igual hay que sobreponerse. El llanto de madrugada cuando ofreces pecho, pacha, cambio de pañal, sacar el aire y nada. Con la incertidumbre de pensar qué le duele, solo falta llorar a la par. Los meses van pasando y hay que asistir a las citas con el ginecólogo y el pediatra.

Hasta el bolsillo hay que revisarlo, cada vacuna…¡ala madre! además de que duele en el corazón cuando  pinchan con la aguja al bebé, más pinchada queda la billetera. Hace 17 años con mi primera hija no eran tan caras y creo que ahora ponen más.

A lo mejor por estas razones es que cada vez toma más adeptas el grupo de las que han decidido no ser madres.

La recompensa

Pero a poco no todo el esfuerzo que implica ser mamá se ve recompensado con esas sonrisas y caricias sinceras, con esos balbuceos, con la emoción y felicidad que dá verlos erguir su cabecita y sentarse por primera vez, cuando empiezan a caminar, a decir mamá,  hasta los gasesitos les celebra una…ver todo ese proceso hasta que se vuelven independientes. Dicen que solo una madre conoce el amor más grande que se puede sentir, y con 45 años de vida, puedo afirmar que así es, no hay otro que se le compare.

Recién salía de la cuarentena y encontré a una conocida que  tuvo bebé semanas antes  que yo y le pregunté ¿cómo te está yendo? ella me dijo: por primera vez , después del alumbramiento, pude dormir 8 horas seguidas. Recuerdo que le comenté que ya se me había olvidado lo difícil que era y ella me respondió: yo no sabía, a mí nadie me dijo. Igual otra chica que conozco y recién se estrenó como mamá me confió que cuando su bebé tenía dos meses sintió que no podría más, que la situación la rebasaba. Y si, esos meses creo que son los más difíciles.

En una plática para padres, la conductora preguntó a las asistentes ¿Por quién serían capaces de dar la vida? y todas coincidimos: por los hijos.

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